Primatología
Hay dos formas de saber sobre lo que éramos antes de convertirnos en humanos y lo que nos ha sucedido desde entonces: una consiste en buscar, clasificar y relacionar fósiles y restos materiales de nuestros ancestros, y la otra en comparar nuestros hábitos con los que presentan de manera natural las especies familiarizadas con la nuestra: los primates, aunque hay quien prefiere llamarlos los 'primotes'.
Primeras investigaciones
Hasta 1920 el interés sobre los primates no-humanos se centraba en analizar fósiles o animales muertos para establecer la secuencia evolutiva del hombre a través de comparaciones anatómicas. No se consideraba que estudiarlos en vivo y a todo color pudiera aportar algo al conocimiento de nosotros mismos. Eran otros tiempos, se tenían otras ideas y ya era suficientemente comprobar que el hombre decendía de los monos como para además, verse reflejados en ese espejo brincando entre los árboles. A nadie le gustaba saberse un animal...pero nos fuimos acostumbrando.
Los primeros estudios se centraron en la conducta de los chimpancés y la manera en la que resolvían problemas. Luego la observación recayó sobre los babuinos, encontrando que el sexo era una base fundamental de su sociedad y, muy probablemente, de las nuestras. Paralelamente se experimentó con aspectos más biológicos, intentando los primeros transplantes de glándulas y el cruzamiento por inseminación artificial de primates superiores, inclusive humanos, desconociendo que el pequeño espectro genético que nos diferencia resulta incompatible a cualquier intento de mestizaje.
Paulatinamente, los estudios controlados de monos en laboratorio se fueron trasladando a sus ambientes naturales al constatar que su vida social cambiaba si no se encontraban en cautiverio. Esto despertó el interés de los antropólogos en la primatología, quienes encontraron en ella una fuente imprescindible para entender al hombre como miembro del reino animal.
¿Cómo estudiarnos?
Se puede aprender mucho acerca de nuestra biología y la forma en la que hemos evolucionado estudiando a nuestros parientes más cercanos. Para ello existen dos formas de compararnos con ellos. A una se le llama analogía y a la otra homología.
En primer lugar, la analogía busca inferir las funciones de los órganos y demás partes del cuerpo a partir de la forma. Con ella podemos saber cómo actuaban o se movían en vida especies extintas comparando sus restos fósiles con las estructuras óseas de animales parecidos que aún podemos estudiar. Así, si se observa que una característica tiene una función particular en una especie, se infiere que esa misma función tenía en una especie extinta cuyos restos presentan la misma característica. De esta manera podemos sacar conclusiones acerca de cómo se comportaba un primate fósil estableciendo una analogía con una forma viviente similar.
Por el contrario, la homología se emplea para reconstruir árboles genealógicos de la evolución de las especies. Se trata de establecer la relación que tenemos con un antepasado común a partir de la similitud de las formas y de cómo estas fueron modificándose hasta obtener las características que presentan en nuestro organismo.
¿Qué tenemos en común?
Los primates tenemos características propias que nos distinguen de otros mamíferos:
1. Cinco dedos en cada mano y pie, así como la conservación de algunos huesos característicos en el esqueleto como la clavícula.
2. Nuestros dedos son prensiles, tienen yemas sensibles y disponen de uñas planas en lugar de las garras que encontramos en otros mamíferos.
3. En nuestro trayecto evolutivo nuestros hocicos muestran una tendencia a reducirse, aunque esto no impide que entre los que tenemos la capacidad del habla muchas veces nos vayamos de boca.
4. Tenemos la visión sobrepuesta en ambos ojos (visión estereoscópica) y éste sentido se ha vuelto el dominante disminuyendo relativamente la importancia del olfato.
5. Nuestra anatomía dental es conservadora con muelas simples y una tendencia a perder dientes más primitivos.
6. Hemos tenido un desarrollo progresivo del cerebro, especialmente de algunas áreas como la corteza cerebral.
7. Nuestros intervalos de gestación han sido paulatinamente más largos, con una marcada inclinación a reproducir una sóla cría a la vez y cierta propensión a los partos nocturnos.
8. Compartimos una fuerte proclividad a socializar, aunque los humanos hayamos acuñado aquella frase que dicta: 'más vale solo que mal acompañado'.
Bibliografía:
Bramblet, Claude. El comportamiento de los primates: pautas y perspectivas, México, Fondo de Cultura Económica, 1984.
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jueves, 15 de octubre de 2009
LOS PRIMATES
LOS PRIMATES
Primate significa Primero, es el nombre que dio Linneo al orden de animales que comprende a los prosimios, monos, antropoides y seres humanos. Partiendo de un progenitor semejante a las musarañas, que vivió en el Paleoceno o en una época anterior, (más de 25 millones de años atrás), estos seres han acabado dominando al reino animal.
Los primates son miembros de la orden taxonómica Primate, un subgrupo de mamíferos (Clase Mammalia). Todos los primates tienen pelos, regulan la temperatura interna de su cuerpo (son de sangre caliente), dan a luz a crías vivas y alimentan a sus recién nacidos con leche producida por la madre. Sus ojos están ubicados en la cara en posición frontal, tienen mamas pectorales, actividad sexual continua, no limitada a un período de celo (excepto en los Lemúridos). Tienen los hemisferios cerebrales con circunvoluciones y recubriendo parte o la totalidad del encéfalo.El dedo pulgar es siempre oponible
Los estudios recientes redujeron drásticamente la distancia teórica entre los monos y el hombre. Durante siglos los grandes argumentos para justificar la superioridad del hombre sobre los otros animales, fueron la razón y los sentimientos elevados. Franz de Waal, autor de 2 libros sobre los bonobos, comprobó que ellos son capaces de manifestar simpatía, sentido de justicia y moral.
En general, el término primates incluye a todos los miembros de la orden: prosimios, monos y simios.
Un número de características anatómicas diferencian a los monos de los simios. . Un pequeño número de especies son incluidas en los simios que son divididos en 2 grupos, los grandes simios y los simios inferiores
Taxonomía:
Es la parte de la biología que estudia la clasificación de los seres vivos. La taxonomía es jerárquica, se organiza en un sistema de categorías llamada Taxa (o taxones) y el singulares Taxón).donde la taxa inferior es incluida en la taxa superior.
La taxa más baja es la especie : La especie es el único taxón que es real y natural y es definido como un grupo de organismos que son capaces de aparearse y producir descendencia fértil.Una o más especies son incluidas en un género : El género y el nombre de la especie usado junto es el nombre científico de un organismo. Los primates como todos los seres vivientes están clasificados de acuerdo a cuan lejanos o cercanos están relacionados unos con otros. Este sistema de clasificación se llama Taxonomía y fue introducido por Linneo en el siglo XVIII. La clasificación actual de los seres vivos sigue un criterio jerárquico. El nombre científico específico dado a todo tipo de organismo es internacionalmente reconocido y usado por todos los científicos, se utiliza la nomenclatura binominal. Los nombres científicos son compuestos de 2 palabras que generalmente proveen alguna descripción del organismo (en latín). Ejemplo: perro doméstico es llamado científicamente Canis familiaris. La primera palabra nombra el Género y siempre se escribe con mayúscula, el segundo nombre es la especie y se escribe con letra minúscula y ambos son escritos en itálica. El nombre común puede variar en diferentes lenguajes, pero el nombre científico es siempre el mismo. A menudo el nombre del género puede ser abreviado después de usarlo más de una vez en un escrito. En un artículo científico la primera vez se refiere a la especie con el nombre completo, por ejemplo Lagothrix lagotricha , pero las siguientes veces lo colocarán L. lagotricha ( mono barrigudo)Uno o más géneros son incluidos en una subfamilia. El nombre de la subfamilia siempre termina en inae. La subfamilia del mono barrigudo es Atelinae, la cual incluye a 3 géneros: Ateles (araña), Lagothrix (barrigudo) y Brachyteles (muriqui).Una o más subfamilias son incluidas en una familia cuyo nombre siempre termina en –idae. Los Lagothrix lagotricha pertenecen a la familia Cebidae.Una o más familias son incluidas en una superfamilia cuya terminación es –oidea, los Lagothrix lagotricha pertenecen a la superfamilia CeboideaUna o más superfamilias son incluidas dentro de un infraorden.
El nombre científico es derivado de un sistema denominado “La Jerarquía Linneo”. Este sistema incluye 7 diferentes niveles de categorías que van desde lo general a lo más específico:
ReinoFilumSubfilumSuperclaseClaseOrdenSubordenSuperfamiliaFamiliaSubfamiliaGéneroSubgéneroSecciónSubsecciónEspeciesSubespecie
Reino: determina la categoría, tal como, animal, planta, hongos y bacterias. (Aristóteles diferenció todas las entidades de la naturaleza en: Reino animal, vegetal y mineral. En la actualidad casi todas las clasificaciones dejan de lado a los minerales. En biología, la clasificación en reinos se limita a los seres vivos)
Filum : Es el rango de clasificación que está entre reino y clase. Comienza a diferenciar los grupos dentro de cada reino: vertebrados e invertebrados entre los animales
Clase : distingue a los organismos dentro de un Filum particular, tales como mamíferos y pájaros, entre los vertebrados. La clase comprende varias órdenes de animales con muchos caracteres comunes
Orden : identifica los organismos dentro de una clase particular, tales como primates, carnívoros, elefantes, roedores, entre los mamíferos. En biología, el orden es la unidad sistemática entre la clase y la familia.
Familia: identifica grupos que están estrechamente relacionados dentro de cada orden, tales como los homínidos entre primates: gorila, chimpancé, bonobo, orangután y humanos.
Género : clasifica a los miembros de una familia en grupos estrechamente emparentados tales como los orangutanes entre los homínidos.
Especie : clasifica miembros del mismo género. En biología se denomina especie a cada uno de los grupos en que se dividen los géneros, y que se componen de individuos que, además de los caracteres genéricos, tienen en común otros caracteres por los cuales se asemejan entre si y se distinguen de los de las demás especies.
La determinación de los límites específicos es subjetiva, y por lo tanto, expuesta a la interpretación personal..
En general el nivel de clasificación de especies es usado para identificar un grupo de organismos que comúnmente o potencialmente se reproducen entre ellos bajo circunstancias naturales. Es importante entender que esta designación está basada en la situación que normalmente existe para un grupo de organismos en estado salvaje donde la falta de reproducción puede ocurrir por diferencias de comportamientos o por límites geográficos. Especies estrechamente emparentadas que nunca se encontrarían en la naturaleza han sido capaces de reproducirse entre ellas en estado de cautiverio (esto sucedió en el Centro de Rescate y Rehabilitación de Primates el año 2002 cuando una hembra Cebus albifrons quedó preñada de un macho Cebus apella. La cría no fue vista y suponemos que el grupo la mató y comió).
Las especies se dividen en grupos llamados Subespecie. En biología se denomina subespecie a cada uno de los grupos en que se dividen las especies, y que se componen de individuos que, además de los caracteres propios de la especie, tienen en común otros caracteres morfológicos por los cuales se asemejan entre si y se distinguen de las demás subespecies.
Nota: No está muy clara la línea de separación entre los conceptos raza y subespecie, pues ambos taxones mantienen las características propias de la especie, es decir, que parejas de individuos de distintas subespecies o razas (pero de la misma especie) se pueden emparentar y producir crías viables y fértiles; y solo se diferencian en el aspecto externo. El término raza se utiliza con más frecuencia fuera del ámbito científico, por lo que, en taxonomía, solo se emplea (por tradición) para la distinción morfológica en un número muy limitado de especies (Humanos, perros, gatos, etc.) (Obtenido de www.wikipendia.org)
Como en todas las áreas de la ciencia, diferentes taxonomistas pueden diferir sobre el exacto número de Género y Especies dentro de la Orden de los primates. No hay que olvidar que el nivel de clasificación de género es más extenso que el nivel de especies y por ende, un género puede incluir múltiples especies.
Esta descripción está basada en “Primate Taxonomy” de Colin Groves el cual clasifica a los primates en 350 distintas especies.
Posición del hombre en el mundo animal:
Reino: AnimaliaGrado: MetazoaFilum: CordathaSubfilo: VertebrathaSuperclase: TetrápodaClase: MamaliaSubclase: TheriaInfraclase: EutheriaOrden: PrimatesSuborden: HaplorhiniSuperfamilia: HominoideaFamilia: HominidaeGénero: HomoEspecie: Homo sapiensSubespecie: Homo sapiens sapiens
La jerarquía de Linneo para chimpancés y humanos demuestra nuestra cercanía evolutiva
Reino
Animalia
Animalía
Filo
Chordata
Chordata
Clase
Mammalia
Mammalia
Orden
Primate
Primate
Familia
Hominidae
Hominidae
Genero
Pan
Homo
Especie
Troglodytes
Sapiens
La clasificación taxonómica es un continuo y dinámico campo de la ciencia que mezcla la experticia académica en disciplinas como anatomía, genética, biología evolutiva y microbiología entre otros. Actualmente es aceptada la división de la orden primates en 2 subórdenes llamadas Haplorhini (Haplorrinos) y Strepsirhini (Estrepsirrinos)
Haplorhini ( Haplorrinos )
* Platyrrhini ( Platirrinos ), Monos del nuevo mundo* Ceboidea* Callitrichidae*Callimico*Callithrix*Saguinus*Leontopithecus* Cebidae*Aotus*Callicebus*Cebus*Saimiri*Pithecia*Chiropotes*Cacajao*Alouatta*Ateles*Lagothrix*Brachyteles* Catarrhini ( Catarrinos ), Monos del viejo mundo* Cercopithecidae ( Cercopitécidos )* Cercopithecus : Cercopitecos* Papioini* Papio : Papiones* Mandrillus : Mandriles* Hominoidea ( Hominoideos )* Hylobatidae ( Hilobátidos ), Gibones* Pongidae ( Póngidos ), Orangutanes* Hominidae ( Homínidos )* Gorillinae Gorilas* Paninae , Chimpancés* Homininae , Humanos* Tarseros
Strepsirhini ( Estrepsirrinos )
1.- Sub orden Strepsirhini, La característica que le da el nombre a este grupo es la presencia de “rinario” que es la región húmeda que se extiende desde el interior del labio superior, el que se encuentra hendido, hasta la base de las fosas nasales. La función de este órgano está asociado al olfato, con una estructura quimiosensorial llamada “órgano Vomeronasal”. Este órgano se estimula con las sustancias que se encuentran en la orina de las hembras primate. Estos prosimios tienen muy desarrollado el sentido del olfato.
Otra gran característica de los primates Estrepsirrinos es que la cavidad ocular no presenta cierre post-orbital. A este grupo pertenecen todos los prosimios (pre-monos) , tienen la nariz húmeda y fusionada al labio superior resultando una cara que tiene un limitado rango de expresión.
Esta Suborden incluye a los lémures, Indris y el Aye-Aye de la isla africana de Madagascar, los Gálagos y Potos de África, y los Loris de Asia
Prosimios : son sobrevivientes de una etapa anterior en la historia de los primates, la mayoría son de tamaño pequeño y de hábitos nocturnos. Son considerados menos complejos que los monos y simios, son más primitivos porque algunas de sus características anatómicas son encontradas en otros mamíferos pero no en primates antropoides. Por ejemplo, el ojo de algunos prosimios tiene una estructura en la retina (tapetum) que refleja la luz e incrementa la visión nocturna, similar a los gatos y otros mamíferos nocturnos cuyos ojos brillan en la oscuridad. Tienen 2 pares de mamas, un par en posición torácica y otro en posición abdominal
2.- Sub orden Haplorhini, son los primates de nariz seca y que no está fusionada con el labio inferior por lo que su cara tiene un amplio rango de expresión. Este grupo incluye a los Tarsiiformes (Tarseros) y los Simiiformes o Antropoideos (monos y simios) los cuales constituyen la mayoría de las especies dentro del orden de los primates.
Tarseros, pequeños primates arborícolas (pesan entre 113-142 gramos), insectívoros y de costumbres nocturnas, miembros posteriores muy largos, órbitas enormes, hembras con 4 mamas, 2 pectorales y 2 inguinales.
Los tarseros reciben ese nombre porque sus huesos tarsales (ubicados en el pie) son largos. Los tarseros comparten algunas características de los prosimios y de los antropoides, aun cuando mantiene características únicas. Los taxonomistas lo han clasificado como intermedio entre ambos grupos y le han asignado su propia infraorden que tiene un único género viviente- Tarsius.
La principal diferencia entre los tarseros y los antropoides es que en los primeros, el cierre post-orbital es parcial y en los antropoides es completo.
El grupo de los Antropoideos está formado por todos los monos del nuevo mundo (Platirrinos, que significa “nariz ancha”) y los del viejo mundo (Catarrinos, que significa “nariz hacia abajo”). La forma de la nariz sirve como distintivo de los grupos y muchas de las diferencias se observan en el cráneo. Los platirrinos tienen la nariz ancha, las fosas nasales se encuentran separadas y mirando hacia delante, tiene 3 premolares, contacto entre los huesos zigomático y parietal y carecen de un tubo auditivo óseo.
En los catarrinos, las fosas nasales se dirigen hacia abajo, los huesos frontal y esfenoides están en contacto tienen solo 2 premolares y el hueso timpánico se extiende lateralmente formando un tubo auditivo óseo
Monos del nuevo mundo: Habitan en América Central y del Sur.
Monos del viejo mundo: La mayoría habita en las selvas tropicales de África y Asia y son de hábitos diurnos
Antropoides: Son los primates que más se parecen al hombre, no tienen cola y sus brazos son largos para colgarse de las ramas. Todos los antropoides habitan en la zona tropical de África y Asia. Los gibones son grandes acróbatas pero los gorilas pasan la mayor parte en el suelo.
Comparten con el hombre un desarrollo retrasado y prolongados períodos de crecimiento pre y post natales.
Humanos: La especie humana, Homo sapiens sapiens, es una especie relativamente reciente (solo 100.000 años). Durante nuestra historia, los hombres hemos cambiado más que cualquier otro primate, caminamos sobre las extremidades traseras para dejar libres las manos para otras tareas. Los fósiles más antiguos se han encontrado en África, pero actualmente está repartido por todo el mundo. El homo sapiens, distribuido por todo el mundo, con una población de alrededor de 4 billones es el único representante de la familia.
Los seres humanos se encuentran distribuidos prácticamente por todo el globo terráqueo. Este amplio espectro de hábitats que tolera la especie humana se debe a que cada uno de nosotros transporta una especie de microhábitat tropical en forma de ropa y vivienda.
Los humanos tienen muchas adaptaciones esqueléticas, musculares y fisiológicas a la marcha y carrera bípeda. Como las manos no están implicadas en la locomoción, podemos utilizarlas simultáneamente para transportar y manipular cosas, ello es importante para la obtención de alimento.
Los humanos difieren de los demás primates en la conducta y fisiología reproductora, las mujeres están siempre receptivas a lo largo del ciclo reproductivo, aunque los días fértiles no se exterioricen. Vivimos durante más tiempo (+ de 80 años). Las hembras humanas y de chimpancés tienen la menopausia más o menos a la misma edad, alrededor de 40 años, pero la vida post-reproductiva en la mujer es mucho más larga
Dado que el cerebro de los recién nacidos está poco desarrollado, éstos están más desvalidos que un bebé chimpancé, especialmente en el primer año de vida y dependen más de los padres para la alimentación, transporte, cuidados, etc.
Los humanos tienen la más compleja estructura social, incluyendo matrimonio y extensas redes de sociedades. Las relaciones entre hombre y mujer pueden ser monogámicas, poligínicas, poliándricas.
El atributo más importante de los humanos es la existencia del lenguaje, único en el mundo animal, dado que supone determinadas adaptaciones cerebrales que permite la estructuración simbólica de nuestro mundo y tener impacto sobre él.
Nuestro cerebro es 3 veces mayor que cualquier primate de similar tamaño corporal. La comunicación vocal nos permite usar símbolos, planificar lo necesario para nuestra compleja subsistencia y para estructurar las relaciones de parentesco, alianzas y matrimonio.
Lenguaje y cultura hacen posible una gran variedad de conductas. El poder hacer uso de los distintos materiales, con los que fabricar herramientas y emplearlos para las más diversas funciones
Primates superiores: Familia Hominidae
Hay 4 géneros y 7 especies incluidas en esta familia. Los gorilas (Gorilla spp.), los orangutanes (Pongo spp.), chimpancés y bonobos (Pan spp.) humanos (Homo sapiens).
Aunque el humano está incluido entre los grandes simios, tiene características muy especiales que lo distinguen. Los grandes simios tienen brazos más largos que los pies y generalmente caminan utilizando las 4 extremidades simultáneamente. Los humanos tienen pies más largos que los brazos y es la única especie conocida que camina en forma exclusivamente bípeda cuando es adulto. Todas las especies tienen pelo distribuido uniformemente sobre el cuerpo y aunque los humanos exhiben la mayor variedad en color, largo y densidad de los folículos, humanos y orangutanes tienen dimorfismo sexual en la distribución y crecimiento del pelo, en las 2 especies los machos tienen mayor cantidad de pelo en el cuerpo y en la cara que las hembras.
Las hembras de todas las especies de esta familia tiene similar período de gestación y los recién nacidos dependen del cuidado de los adultos por varios años antes de lograr ser autosuficientes, la niñez es larga. Aunque la especie humana es la única en que el macho puede cuidar directamente a la cría.
Los homínidos reconocen su imagen en un espejo, utilizan herramientas y son capaces de aprender conceptos abstractos tales como elementos básicos de lenguaje. Investigaciones recientes demuestran que los grandes simios son capaces de entender el punto de vista del otro, puede engañar al otro para obtener ganancia, Aunque no hay duda de que adulto humano tiene habilidades mentales distintas de los grandes simios, la mayor distinción reside en el grado.
Actualmente, los humanos son la única especie de homínidos que no está en peligro de extinción en la presente generación.
Los ancestros de todos los humanos modernos fueron africanos y compartieron durante unos 3 millones de años un linaje común con los chimpancés hasta que, aproximadamente 6 millones de años atrás, el hombre se distanció al desarrollar determinados rasgos específicos como el bipedismo. Los abuelos evolutivos del chimpancé y gorila son también nuestros abuelos. Siguiendo este hecho, los chimpancés Eusebio y Toto, ayudados por nuestro Centro y que ahora viven en Zambia, África, comparten con nosotros, los humanos, un antepasado común más reciente que no compartimos con el gorila.
Los biólogos moleculares confirman que humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes están tan emparentados que pertenecen a la misma familia.
Si consultamos la última edición de Mamal Species of the world publicada por la prestigiosa Smithsonian Institution, descubriremos que los simios superiores han sido incluidos en la familia de los homínido, hasta ahora exclusivamente reservada a los humanos.
Anteriormente los monos solo eran estudiados superficialmente en cautiverio, en zoológicos y en laboratorios, pero no fue hasta que los investigadores los estudiaron en su hábitat natural, que se dieron cuenta de cómo se comportan en realidad. Descubrieron que la violencia salvaje atribuida a los animales está lejos de ser solo irracional e instintiva y que al igual que en los seres humanos se manifiesta principalmente en las relaciones sociales.
Los chimpancés usan tácticas de guerra, cercan el área que quieren conquistar y emboscan a los machos adversarios, ejercen la diplomacia, son maestros en juegos políticos, hacen alianzas y son capaces de calcular la relación costo-beneficio que de ellas obtienen.
La vida sexual de algunas especies de monos es semejante a la humana, el hombre no es el único animal que practica el sexo solo por placer, desvinculándolo de la función reproductiva. Los bonobos tienen relaciones sexuales frente a frente como la especie humana, también los bonobos practican las relaciones homosexuales entre machos o entre hembras. En los orangutanes no es raro que un macho incapaz de conquistar a una hembra recurra a la violación.
El comportamiento sexual de los monos barrigudos está ligado a casi todos los aspectos de su vida social y no está confinado al período de ovulación de la hembra, por lo tanto las relaciones sexuales entre los monos barrigudos no solo ocurre en el corto período alrededor de la ovulación. No obstante, es durante el celo que la hembra se encuentra más receptiva.
El chimpancé es capaz de comunicarse con los investigadores usando una versión simplificada del lenguaje de los sordos mudos. Washoe, una hembra chimpancé de 35 años, elabora sentencias con sujeto y predicado usando hasta siete palabras. Una prueba de su gran inteligencia es que ha enseñado a su hijo adoptivo Loulis el lenguaje de los sordos mudos, demostrando con ello que es capaz de transmitir cultura. De los años sesenta adelante, con el surgimiento de la Etología, los primates han sido estudiados profundamente. La Etología como ciencia, se ocupa del estudio del comportamiento animal, incluyendo al humano.
Sibley y Ahlquist, demostraron que los chimpancés están más emparentados con los seres humanos que con los gorilas o los orangutanes. El ADN de los seres humanos y los chimpancés es exactamente idéntico en 98,4%, es decir difieren en un 1,6% de su composición. El ADN de los gorilas difiere de los chimpancés en 2,3%. Los orangutanes respecto al ser humano y al chimpancé difieren en 3,6%. De este estudio se deduce que el pariente más cercano del chimpancé no es el gorila ni el orangután, sino el hombre (Sibley, C.G., 1994).
Los chimpancés han permanecido más cerca de su cuna ecológica (selva africana) por lo que no se han visto sometidos a tantos cambios de adaptación al entorno como nosotros, esta es la razón por la que se parecen más físicamente al otro gran simio africano, el gorila, que al ser humano. Nuestro esqueleto es la versión erecta del esqueleto de un chimpancé, nuestro cerebro es una versión aumentada del de un chimpancé y nuestro tracto vocal representa una innovación respecto del tracto vocal del chimpancé.
Nuestro común antepasado primate, dotó a sus descendientes, los humanos y los chimpancés, de una serie de facultades cognitivas similares. El hecho de que los lazos madre-hijo perduren durante más de 10 años, tanto en las familias humanas como en la de los chimpancés, no es fruto de la casualidad. El fenómeno más cercano a la niñez humana que existe en el mundo natural es la infancia de un chimpancé.
El chimpancé es un primate dotado de gran inteligencia, sentimiento de colectividad y agresividad, que mantiene y cultiva lazos familiares, adopta a los huérfanos, llora la muerte de los suyos, practica la automedicación, lucha por el poder y forma alianzas de guerra. La prueba del ADN confirmó lo que Darwin había sostenido un siglo antes: que los humanos y los chimpancés se comportan, sienten y piensan de manera similar
Familia de los Homínidos:
¿Cómo podemos reconocer a un primate?
La mayoría de los miembros de un orden comparten una característica física específica que los distingue, por ejemplo, todos los carnívoros comparten incisivos que les crecen durante toda la vida. Los humanos no tienen una característica específica que los distinga, ellos comparten una variedad de características que los hace únicos.
No todas las especies de primates poseen los rasgos que describiremos más abajo y que son característicos de todo el orden, pero todos muestran la tendencia a desarrollarlos.
Cuerpo , todos los primates tienen la clavícula, que incrementa la movilidad del hombro, el rango de movilidad es una forma de distinguir los diferentes tipos de primates.
Todos los primates tienen un órgano llamado Cecum, que está localizado en la unión entre el intestino delgado y el colon. Este órgano alberga bacterias que son útiles para procesar la celulosa que es el principal componente de las plantas. En humanos este órgano es muy poco desarrollado y es considerado un vestigio (el apéndice sobresale del Cecum en los humanos), por esta razón los humanos son incapaces de digerir mucha de las plantas que otras especies de primates consumen.
Dientes, los dientes de los primates están adaptados para una dieta generalizada y tiene 2 set completos durante su vida. El primer set erupciona muy temprano en su vida y es deciduo, más tarde los cambia por otro set que puede permanecer hasta la muerte.
Los primates tienen 4 tipos de dientes: incisivos, caninos, premolares y molares. La mayoría de los primates tiene la fórmula dental 2.1.2.3 (2 incisivos, 1 canino, 2 premolares y 3 molares en cada mitad de la mandíbula) Los incisivos y caninos junto con los labios y la lengua, son utilizados para movilizar la comida dentro de la boca. Los premolares y molares son usados para masticar la comida, lo que es el primer paso en la digestión.
Manos y pies: La mayoría de las especies tiene 5 dedos en cada mano y en cada pie y todos tienen huellas dactilares las que pueden ser usadas para identificar individuos. Tienen uñas en los dedos de los pies y manos y dedos oponibles. En su mayor parte, los primates presentan una serie de adaptaciones, complejas y a veces muy desarrolladas que parecen estar relacionadas con la típica habilidad de coger las cosas con las manos.
Ojos, al contrario de la mayoría de los animales, los primates tienen ambos ojos situados en la parte frontal de la cabeza, por lo que no alcanzan alto grado de visión lateral, pero pueden en cambio calcular las distancias que es muy importante para animales que viven en los árboles.
Los primates ven directamente hacia delante, tienen visión estereoscópica que permite ver en tres dimensiones, gracias a ella el hombre puede manejar delicados instrumentos. En los monos, antropoides y hombres las órbitas óseas que rodean y protegen a los órganos de la visión, están completamente cerradas.
En los monos, la visión estereoscópica le permite ver con claridad las ramas que van a asir, ver la profundidad que deben saltar y reforzado por la percepción de los colores, identificar adecuadamente los alimentos óptimos para su consumo.
Cerebro, Las características físicas que caracteriza el cerebro de los primates son fáciles de identificar, pero ellas no explican por que o como los primates exhiben un nivel de comportamiento que es distinto de los otros mamíferos. Neurobiólogos aún están investigando al respecto.
El rango del cuerpo de los primates varía muchísimo, desde centímetros (un mono Callithrix pygmaea ) hasta 2 metros (un Gorilla gorilla ), por supuesto, las manos, pies, corazón y otras partes del cuerpo varían de acuerdo al tamaño del individuo, la misma lógica es aplicada al cerebro, el cerebro del Callithrix pygmaea es más pequeño que el cerebro del Gorilla gorilla . Sin embargo un simple cálculo basado en la división del peso del cuerpo por el peso del cerebro da una interesante medida, el cerebro de los primates es más grande y su complejidad es mayor que la esperada cuando la comparamos con otros mamíferos de su mismo tamaño.
La neuroanatomía del cerebro demuestra claramente que la visión es el sentido predominante y ha sido fuertemente enfatizado a través de la evolución de la orden de los primates. Olfato y gusto tienen una disminución en su representación neuroanatómica.
Todos los cerebros de los primates tienen mecanismos que respaldan una sofisticada habilidad motora y sensitiva para las manos, pies y cola prensil para aquellas especies en las cuales la cola está presente.
Aún cuando existen diferencias notorias en la complejidad neurológica entre los diferentes primates, es claro que la tendencia evolutiva va hacia un complicado y sofisticado cerebro en toda la orden de los primates.
Etapas de la vida : Los primates comparten varias diferencias relativas a su descendencia. Cada primate sigue un patrón determinado para cada etapa de su vida: infante, juvenil, adolescente y después adulto. La madurez sexual se produce durante la adolescencia, anterior a un completo desarrollo físico. Entre los primates, la adolescencia es más tardía que en otros animales, tienen mayor período de gestación y la mayoría de las especies de primates (no todas) da a luz una sola cría. La descendencia tiene un largo período de dependencia de la madre. En la mayoría de los casos el cuidado del recién nacido es exclusivo de la madre, aún cuando hay especies en que el cuidado es compartido por ambos padres o por el grupo familiar.
Algunas especies como el chimpancé ( Pan troglodytes ) y humano ( Homo sapiens ) mantienen estrecha relación con la descendencia que puede durar toda la vida.
Primate significa Primero, es el nombre que dio Linneo al orden de animales que comprende a los prosimios, monos, antropoides y seres humanos. Partiendo de un progenitor semejante a las musarañas, que vivió en el Paleoceno o en una época anterior, (más de 25 millones de años atrás), estos seres han acabado dominando al reino animal.
Los primates son miembros de la orden taxonómica Primate, un subgrupo de mamíferos (Clase Mammalia). Todos los primates tienen pelos, regulan la temperatura interna de su cuerpo (son de sangre caliente), dan a luz a crías vivas y alimentan a sus recién nacidos con leche producida por la madre. Sus ojos están ubicados en la cara en posición frontal, tienen mamas pectorales, actividad sexual continua, no limitada a un período de celo (excepto en los Lemúridos). Tienen los hemisferios cerebrales con circunvoluciones y recubriendo parte o la totalidad del encéfalo.El dedo pulgar es siempre oponible
Los estudios recientes redujeron drásticamente la distancia teórica entre los monos y el hombre. Durante siglos los grandes argumentos para justificar la superioridad del hombre sobre los otros animales, fueron la razón y los sentimientos elevados. Franz de Waal, autor de 2 libros sobre los bonobos, comprobó que ellos son capaces de manifestar simpatía, sentido de justicia y moral.
En general, el término primates incluye a todos los miembros de la orden: prosimios, monos y simios.
Un número de características anatómicas diferencian a los monos de los simios. . Un pequeño número de especies son incluidas en los simios que son divididos en 2 grupos, los grandes simios y los simios inferiores
Taxonomía:
Es la parte de la biología que estudia la clasificación de los seres vivos. La taxonomía es jerárquica, se organiza en un sistema de categorías llamada Taxa (o taxones) y el singulares Taxón).donde la taxa inferior es incluida en la taxa superior.
La taxa más baja es la especie : La especie es el único taxón que es real y natural y es definido como un grupo de organismos que son capaces de aparearse y producir descendencia fértil.Una o más especies son incluidas en un género : El género y el nombre de la especie usado junto es el nombre científico de un organismo. Los primates como todos los seres vivientes están clasificados de acuerdo a cuan lejanos o cercanos están relacionados unos con otros. Este sistema de clasificación se llama Taxonomía y fue introducido por Linneo en el siglo XVIII. La clasificación actual de los seres vivos sigue un criterio jerárquico. El nombre científico específico dado a todo tipo de organismo es internacionalmente reconocido y usado por todos los científicos, se utiliza la nomenclatura binominal. Los nombres científicos son compuestos de 2 palabras que generalmente proveen alguna descripción del organismo (en latín). Ejemplo: perro doméstico es llamado científicamente Canis familiaris. La primera palabra nombra el Género y siempre se escribe con mayúscula, el segundo nombre es la especie y se escribe con letra minúscula y ambos son escritos en itálica. El nombre común puede variar en diferentes lenguajes, pero el nombre científico es siempre el mismo. A menudo el nombre del género puede ser abreviado después de usarlo más de una vez en un escrito. En un artículo científico la primera vez se refiere a la especie con el nombre completo, por ejemplo Lagothrix lagotricha , pero las siguientes veces lo colocarán L. lagotricha ( mono barrigudo)Uno o más géneros son incluidos en una subfamilia. El nombre de la subfamilia siempre termina en inae. La subfamilia del mono barrigudo es Atelinae, la cual incluye a 3 géneros: Ateles (araña), Lagothrix (barrigudo) y Brachyteles (muriqui).Una o más subfamilias son incluidas en una familia cuyo nombre siempre termina en –idae. Los Lagothrix lagotricha pertenecen a la familia Cebidae.Una o más familias son incluidas en una superfamilia cuya terminación es –oidea, los Lagothrix lagotricha pertenecen a la superfamilia CeboideaUna o más superfamilias son incluidas dentro de un infraorden.
El nombre científico es derivado de un sistema denominado “La Jerarquía Linneo”. Este sistema incluye 7 diferentes niveles de categorías que van desde lo general a lo más específico:
ReinoFilumSubfilumSuperclaseClaseOrdenSubordenSuperfamiliaFamiliaSubfamiliaGéneroSubgéneroSecciónSubsecciónEspeciesSubespecie
Reino: determina la categoría, tal como, animal, planta, hongos y bacterias. (Aristóteles diferenció todas las entidades de la naturaleza en: Reino animal, vegetal y mineral. En la actualidad casi todas las clasificaciones dejan de lado a los minerales. En biología, la clasificación en reinos se limita a los seres vivos)
Filum : Es el rango de clasificación que está entre reino y clase. Comienza a diferenciar los grupos dentro de cada reino: vertebrados e invertebrados entre los animales
Clase : distingue a los organismos dentro de un Filum particular, tales como mamíferos y pájaros, entre los vertebrados. La clase comprende varias órdenes de animales con muchos caracteres comunes
Orden : identifica los organismos dentro de una clase particular, tales como primates, carnívoros, elefantes, roedores, entre los mamíferos. En biología, el orden es la unidad sistemática entre la clase y la familia.
Familia: identifica grupos que están estrechamente relacionados dentro de cada orden, tales como los homínidos entre primates: gorila, chimpancé, bonobo, orangután y humanos.
Género : clasifica a los miembros de una familia en grupos estrechamente emparentados tales como los orangutanes entre los homínidos.
Especie : clasifica miembros del mismo género. En biología se denomina especie a cada uno de los grupos en que se dividen los géneros, y que se componen de individuos que, además de los caracteres genéricos, tienen en común otros caracteres por los cuales se asemejan entre si y se distinguen de los de las demás especies.
La determinación de los límites específicos es subjetiva, y por lo tanto, expuesta a la interpretación personal..
En general el nivel de clasificación de especies es usado para identificar un grupo de organismos que comúnmente o potencialmente se reproducen entre ellos bajo circunstancias naturales. Es importante entender que esta designación está basada en la situación que normalmente existe para un grupo de organismos en estado salvaje donde la falta de reproducción puede ocurrir por diferencias de comportamientos o por límites geográficos. Especies estrechamente emparentadas que nunca se encontrarían en la naturaleza han sido capaces de reproducirse entre ellas en estado de cautiverio (esto sucedió en el Centro de Rescate y Rehabilitación de Primates el año 2002 cuando una hembra Cebus albifrons quedó preñada de un macho Cebus apella. La cría no fue vista y suponemos que el grupo la mató y comió).
Las especies se dividen en grupos llamados Subespecie. En biología se denomina subespecie a cada uno de los grupos en que se dividen las especies, y que se componen de individuos que, además de los caracteres propios de la especie, tienen en común otros caracteres morfológicos por los cuales se asemejan entre si y se distinguen de las demás subespecies.
Nota: No está muy clara la línea de separación entre los conceptos raza y subespecie, pues ambos taxones mantienen las características propias de la especie, es decir, que parejas de individuos de distintas subespecies o razas (pero de la misma especie) se pueden emparentar y producir crías viables y fértiles; y solo se diferencian en el aspecto externo. El término raza se utiliza con más frecuencia fuera del ámbito científico, por lo que, en taxonomía, solo se emplea (por tradición) para la distinción morfológica en un número muy limitado de especies (Humanos, perros, gatos, etc.) (Obtenido de www.wikipendia.org)
Como en todas las áreas de la ciencia, diferentes taxonomistas pueden diferir sobre el exacto número de Género y Especies dentro de la Orden de los primates. No hay que olvidar que el nivel de clasificación de género es más extenso que el nivel de especies y por ende, un género puede incluir múltiples especies.
Esta descripción está basada en “Primate Taxonomy” de Colin Groves el cual clasifica a los primates en 350 distintas especies.
Posición del hombre en el mundo animal:
Reino: AnimaliaGrado: MetazoaFilum: CordathaSubfilo: VertebrathaSuperclase: TetrápodaClase: MamaliaSubclase: TheriaInfraclase: EutheriaOrden: PrimatesSuborden: HaplorhiniSuperfamilia: HominoideaFamilia: HominidaeGénero: HomoEspecie: Homo sapiensSubespecie: Homo sapiens sapiens
La jerarquía de Linneo para chimpancés y humanos demuestra nuestra cercanía evolutiva
Reino
Animalia
Animalía
Filo
Chordata
Chordata
Clase
Mammalia
Mammalia
Orden
Primate
Primate
Familia
Hominidae
Hominidae
Genero
Pan
Homo
Especie
Troglodytes
Sapiens
La clasificación taxonómica es un continuo y dinámico campo de la ciencia que mezcla la experticia académica en disciplinas como anatomía, genética, biología evolutiva y microbiología entre otros. Actualmente es aceptada la división de la orden primates en 2 subórdenes llamadas Haplorhini (Haplorrinos) y Strepsirhini (Estrepsirrinos)
Haplorhini ( Haplorrinos )
* Platyrrhini ( Platirrinos ), Monos del nuevo mundo* Ceboidea* Callitrichidae*Callimico*Callithrix*Saguinus*Leontopithecus* Cebidae*Aotus*Callicebus*Cebus*Saimiri*Pithecia*Chiropotes*Cacajao*Alouatta*Ateles*Lagothrix*Brachyteles* Catarrhini ( Catarrinos ), Monos del viejo mundo* Cercopithecidae ( Cercopitécidos )* Cercopithecus : Cercopitecos* Papioini* Papio : Papiones* Mandrillus : Mandriles* Hominoidea ( Hominoideos )* Hylobatidae ( Hilobátidos ), Gibones* Pongidae ( Póngidos ), Orangutanes* Hominidae ( Homínidos )* Gorillinae Gorilas* Paninae , Chimpancés* Homininae , Humanos* Tarseros
Strepsirhini ( Estrepsirrinos )
1.- Sub orden Strepsirhini, La característica que le da el nombre a este grupo es la presencia de “rinario” que es la región húmeda que se extiende desde el interior del labio superior, el que se encuentra hendido, hasta la base de las fosas nasales. La función de este órgano está asociado al olfato, con una estructura quimiosensorial llamada “órgano Vomeronasal”. Este órgano se estimula con las sustancias que se encuentran en la orina de las hembras primate. Estos prosimios tienen muy desarrollado el sentido del olfato.
Otra gran característica de los primates Estrepsirrinos es que la cavidad ocular no presenta cierre post-orbital. A este grupo pertenecen todos los prosimios (pre-monos) , tienen la nariz húmeda y fusionada al labio superior resultando una cara que tiene un limitado rango de expresión.
Esta Suborden incluye a los lémures, Indris y el Aye-Aye de la isla africana de Madagascar, los Gálagos y Potos de África, y los Loris de Asia
Prosimios : son sobrevivientes de una etapa anterior en la historia de los primates, la mayoría son de tamaño pequeño y de hábitos nocturnos. Son considerados menos complejos que los monos y simios, son más primitivos porque algunas de sus características anatómicas son encontradas en otros mamíferos pero no en primates antropoides. Por ejemplo, el ojo de algunos prosimios tiene una estructura en la retina (tapetum) que refleja la luz e incrementa la visión nocturna, similar a los gatos y otros mamíferos nocturnos cuyos ojos brillan en la oscuridad. Tienen 2 pares de mamas, un par en posición torácica y otro en posición abdominal
2.- Sub orden Haplorhini, son los primates de nariz seca y que no está fusionada con el labio inferior por lo que su cara tiene un amplio rango de expresión. Este grupo incluye a los Tarsiiformes (Tarseros) y los Simiiformes o Antropoideos (monos y simios) los cuales constituyen la mayoría de las especies dentro del orden de los primates.
Tarseros, pequeños primates arborícolas (pesan entre 113-142 gramos), insectívoros y de costumbres nocturnas, miembros posteriores muy largos, órbitas enormes, hembras con 4 mamas, 2 pectorales y 2 inguinales.
Los tarseros reciben ese nombre porque sus huesos tarsales (ubicados en el pie) son largos. Los tarseros comparten algunas características de los prosimios y de los antropoides, aun cuando mantiene características únicas. Los taxonomistas lo han clasificado como intermedio entre ambos grupos y le han asignado su propia infraorden que tiene un único género viviente- Tarsius.
La principal diferencia entre los tarseros y los antropoides es que en los primeros, el cierre post-orbital es parcial y en los antropoides es completo.
El grupo de los Antropoideos está formado por todos los monos del nuevo mundo (Platirrinos, que significa “nariz ancha”) y los del viejo mundo (Catarrinos, que significa “nariz hacia abajo”). La forma de la nariz sirve como distintivo de los grupos y muchas de las diferencias se observan en el cráneo. Los platirrinos tienen la nariz ancha, las fosas nasales se encuentran separadas y mirando hacia delante, tiene 3 premolares, contacto entre los huesos zigomático y parietal y carecen de un tubo auditivo óseo.
En los catarrinos, las fosas nasales se dirigen hacia abajo, los huesos frontal y esfenoides están en contacto tienen solo 2 premolares y el hueso timpánico se extiende lateralmente formando un tubo auditivo óseo
Monos del nuevo mundo: Habitan en América Central y del Sur.
Monos del viejo mundo: La mayoría habita en las selvas tropicales de África y Asia y son de hábitos diurnos
Antropoides: Son los primates que más se parecen al hombre, no tienen cola y sus brazos son largos para colgarse de las ramas. Todos los antropoides habitan en la zona tropical de África y Asia. Los gibones son grandes acróbatas pero los gorilas pasan la mayor parte en el suelo.
Comparten con el hombre un desarrollo retrasado y prolongados períodos de crecimiento pre y post natales.
Humanos: La especie humana, Homo sapiens sapiens, es una especie relativamente reciente (solo 100.000 años). Durante nuestra historia, los hombres hemos cambiado más que cualquier otro primate, caminamos sobre las extremidades traseras para dejar libres las manos para otras tareas. Los fósiles más antiguos se han encontrado en África, pero actualmente está repartido por todo el mundo. El homo sapiens, distribuido por todo el mundo, con una población de alrededor de 4 billones es el único representante de la familia.
Los seres humanos se encuentran distribuidos prácticamente por todo el globo terráqueo. Este amplio espectro de hábitats que tolera la especie humana se debe a que cada uno de nosotros transporta una especie de microhábitat tropical en forma de ropa y vivienda.
Los humanos tienen muchas adaptaciones esqueléticas, musculares y fisiológicas a la marcha y carrera bípeda. Como las manos no están implicadas en la locomoción, podemos utilizarlas simultáneamente para transportar y manipular cosas, ello es importante para la obtención de alimento.
Los humanos difieren de los demás primates en la conducta y fisiología reproductora, las mujeres están siempre receptivas a lo largo del ciclo reproductivo, aunque los días fértiles no se exterioricen. Vivimos durante más tiempo (+ de 80 años). Las hembras humanas y de chimpancés tienen la menopausia más o menos a la misma edad, alrededor de 40 años, pero la vida post-reproductiva en la mujer es mucho más larga
Dado que el cerebro de los recién nacidos está poco desarrollado, éstos están más desvalidos que un bebé chimpancé, especialmente en el primer año de vida y dependen más de los padres para la alimentación, transporte, cuidados, etc.
Los humanos tienen la más compleja estructura social, incluyendo matrimonio y extensas redes de sociedades. Las relaciones entre hombre y mujer pueden ser monogámicas, poligínicas, poliándricas.
El atributo más importante de los humanos es la existencia del lenguaje, único en el mundo animal, dado que supone determinadas adaptaciones cerebrales que permite la estructuración simbólica de nuestro mundo y tener impacto sobre él.
Nuestro cerebro es 3 veces mayor que cualquier primate de similar tamaño corporal. La comunicación vocal nos permite usar símbolos, planificar lo necesario para nuestra compleja subsistencia y para estructurar las relaciones de parentesco, alianzas y matrimonio.
Lenguaje y cultura hacen posible una gran variedad de conductas. El poder hacer uso de los distintos materiales, con los que fabricar herramientas y emplearlos para las más diversas funciones
Primates superiores: Familia Hominidae
Hay 4 géneros y 7 especies incluidas en esta familia. Los gorilas (Gorilla spp.), los orangutanes (Pongo spp.), chimpancés y bonobos (Pan spp.) humanos (Homo sapiens).
Aunque el humano está incluido entre los grandes simios, tiene características muy especiales que lo distinguen. Los grandes simios tienen brazos más largos que los pies y generalmente caminan utilizando las 4 extremidades simultáneamente. Los humanos tienen pies más largos que los brazos y es la única especie conocida que camina en forma exclusivamente bípeda cuando es adulto. Todas las especies tienen pelo distribuido uniformemente sobre el cuerpo y aunque los humanos exhiben la mayor variedad en color, largo y densidad de los folículos, humanos y orangutanes tienen dimorfismo sexual en la distribución y crecimiento del pelo, en las 2 especies los machos tienen mayor cantidad de pelo en el cuerpo y en la cara que las hembras.
Las hembras de todas las especies de esta familia tiene similar período de gestación y los recién nacidos dependen del cuidado de los adultos por varios años antes de lograr ser autosuficientes, la niñez es larga. Aunque la especie humana es la única en que el macho puede cuidar directamente a la cría.
Los homínidos reconocen su imagen en un espejo, utilizan herramientas y son capaces de aprender conceptos abstractos tales como elementos básicos de lenguaje. Investigaciones recientes demuestran que los grandes simios son capaces de entender el punto de vista del otro, puede engañar al otro para obtener ganancia, Aunque no hay duda de que adulto humano tiene habilidades mentales distintas de los grandes simios, la mayor distinción reside en el grado.
Actualmente, los humanos son la única especie de homínidos que no está en peligro de extinción en la presente generación.
Los ancestros de todos los humanos modernos fueron africanos y compartieron durante unos 3 millones de años un linaje común con los chimpancés hasta que, aproximadamente 6 millones de años atrás, el hombre se distanció al desarrollar determinados rasgos específicos como el bipedismo. Los abuelos evolutivos del chimpancé y gorila son también nuestros abuelos. Siguiendo este hecho, los chimpancés Eusebio y Toto, ayudados por nuestro Centro y que ahora viven en Zambia, África, comparten con nosotros, los humanos, un antepasado común más reciente que no compartimos con el gorila.
Los biólogos moleculares confirman que humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes están tan emparentados que pertenecen a la misma familia.
Si consultamos la última edición de Mamal Species of the world publicada por la prestigiosa Smithsonian Institution, descubriremos que los simios superiores han sido incluidos en la familia de los homínido, hasta ahora exclusivamente reservada a los humanos.
Anteriormente los monos solo eran estudiados superficialmente en cautiverio, en zoológicos y en laboratorios, pero no fue hasta que los investigadores los estudiaron en su hábitat natural, que se dieron cuenta de cómo se comportan en realidad. Descubrieron que la violencia salvaje atribuida a los animales está lejos de ser solo irracional e instintiva y que al igual que en los seres humanos se manifiesta principalmente en las relaciones sociales.
Los chimpancés usan tácticas de guerra, cercan el área que quieren conquistar y emboscan a los machos adversarios, ejercen la diplomacia, son maestros en juegos políticos, hacen alianzas y son capaces de calcular la relación costo-beneficio que de ellas obtienen.
La vida sexual de algunas especies de monos es semejante a la humana, el hombre no es el único animal que practica el sexo solo por placer, desvinculándolo de la función reproductiva. Los bonobos tienen relaciones sexuales frente a frente como la especie humana, también los bonobos practican las relaciones homosexuales entre machos o entre hembras. En los orangutanes no es raro que un macho incapaz de conquistar a una hembra recurra a la violación.
El comportamiento sexual de los monos barrigudos está ligado a casi todos los aspectos de su vida social y no está confinado al período de ovulación de la hembra, por lo tanto las relaciones sexuales entre los monos barrigudos no solo ocurre en el corto período alrededor de la ovulación. No obstante, es durante el celo que la hembra se encuentra más receptiva.
El chimpancé es capaz de comunicarse con los investigadores usando una versión simplificada del lenguaje de los sordos mudos. Washoe, una hembra chimpancé de 35 años, elabora sentencias con sujeto y predicado usando hasta siete palabras. Una prueba de su gran inteligencia es que ha enseñado a su hijo adoptivo Loulis el lenguaje de los sordos mudos, demostrando con ello que es capaz de transmitir cultura. De los años sesenta adelante, con el surgimiento de la Etología, los primates han sido estudiados profundamente. La Etología como ciencia, se ocupa del estudio del comportamiento animal, incluyendo al humano.
Sibley y Ahlquist, demostraron que los chimpancés están más emparentados con los seres humanos que con los gorilas o los orangutanes. El ADN de los seres humanos y los chimpancés es exactamente idéntico en 98,4%, es decir difieren en un 1,6% de su composición. El ADN de los gorilas difiere de los chimpancés en 2,3%. Los orangutanes respecto al ser humano y al chimpancé difieren en 3,6%. De este estudio se deduce que el pariente más cercano del chimpancé no es el gorila ni el orangután, sino el hombre (Sibley, C.G., 1994).
Los chimpancés han permanecido más cerca de su cuna ecológica (selva africana) por lo que no se han visto sometidos a tantos cambios de adaptación al entorno como nosotros, esta es la razón por la que se parecen más físicamente al otro gran simio africano, el gorila, que al ser humano. Nuestro esqueleto es la versión erecta del esqueleto de un chimpancé, nuestro cerebro es una versión aumentada del de un chimpancé y nuestro tracto vocal representa una innovación respecto del tracto vocal del chimpancé.
Nuestro común antepasado primate, dotó a sus descendientes, los humanos y los chimpancés, de una serie de facultades cognitivas similares. El hecho de que los lazos madre-hijo perduren durante más de 10 años, tanto en las familias humanas como en la de los chimpancés, no es fruto de la casualidad. El fenómeno más cercano a la niñez humana que existe en el mundo natural es la infancia de un chimpancé.
El chimpancé es un primate dotado de gran inteligencia, sentimiento de colectividad y agresividad, que mantiene y cultiva lazos familiares, adopta a los huérfanos, llora la muerte de los suyos, practica la automedicación, lucha por el poder y forma alianzas de guerra. La prueba del ADN confirmó lo que Darwin había sostenido un siglo antes: que los humanos y los chimpancés se comportan, sienten y piensan de manera similar
Familia de los Homínidos:
¿Cómo podemos reconocer a un primate?
La mayoría de los miembros de un orden comparten una característica física específica que los distingue, por ejemplo, todos los carnívoros comparten incisivos que les crecen durante toda la vida. Los humanos no tienen una característica específica que los distinga, ellos comparten una variedad de características que los hace únicos.
No todas las especies de primates poseen los rasgos que describiremos más abajo y que son característicos de todo el orden, pero todos muestran la tendencia a desarrollarlos.
Cuerpo , todos los primates tienen la clavícula, que incrementa la movilidad del hombro, el rango de movilidad es una forma de distinguir los diferentes tipos de primates.
Todos los primates tienen un órgano llamado Cecum, que está localizado en la unión entre el intestino delgado y el colon. Este órgano alberga bacterias que son útiles para procesar la celulosa que es el principal componente de las plantas. En humanos este órgano es muy poco desarrollado y es considerado un vestigio (el apéndice sobresale del Cecum en los humanos), por esta razón los humanos son incapaces de digerir mucha de las plantas que otras especies de primates consumen.
Dientes, los dientes de los primates están adaptados para una dieta generalizada y tiene 2 set completos durante su vida. El primer set erupciona muy temprano en su vida y es deciduo, más tarde los cambia por otro set que puede permanecer hasta la muerte.
Los primates tienen 4 tipos de dientes: incisivos, caninos, premolares y molares. La mayoría de los primates tiene la fórmula dental 2.1.2.3 (2 incisivos, 1 canino, 2 premolares y 3 molares en cada mitad de la mandíbula) Los incisivos y caninos junto con los labios y la lengua, son utilizados para movilizar la comida dentro de la boca. Los premolares y molares son usados para masticar la comida, lo que es el primer paso en la digestión.
Manos y pies: La mayoría de las especies tiene 5 dedos en cada mano y en cada pie y todos tienen huellas dactilares las que pueden ser usadas para identificar individuos. Tienen uñas en los dedos de los pies y manos y dedos oponibles. En su mayor parte, los primates presentan una serie de adaptaciones, complejas y a veces muy desarrolladas que parecen estar relacionadas con la típica habilidad de coger las cosas con las manos.
Ojos, al contrario de la mayoría de los animales, los primates tienen ambos ojos situados en la parte frontal de la cabeza, por lo que no alcanzan alto grado de visión lateral, pero pueden en cambio calcular las distancias que es muy importante para animales que viven en los árboles.
Los primates ven directamente hacia delante, tienen visión estereoscópica que permite ver en tres dimensiones, gracias a ella el hombre puede manejar delicados instrumentos. En los monos, antropoides y hombres las órbitas óseas que rodean y protegen a los órganos de la visión, están completamente cerradas.
En los monos, la visión estereoscópica le permite ver con claridad las ramas que van a asir, ver la profundidad que deben saltar y reforzado por la percepción de los colores, identificar adecuadamente los alimentos óptimos para su consumo.
Cerebro, Las características físicas que caracteriza el cerebro de los primates son fáciles de identificar, pero ellas no explican por que o como los primates exhiben un nivel de comportamiento que es distinto de los otros mamíferos. Neurobiólogos aún están investigando al respecto.
El rango del cuerpo de los primates varía muchísimo, desde centímetros (un mono Callithrix pygmaea ) hasta 2 metros (un Gorilla gorilla ), por supuesto, las manos, pies, corazón y otras partes del cuerpo varían de acuerdo al tamaño del individuo, la misma lógica es aplicada al cerebro, el cerebro del Callithrix pygmaea es más pequeño que el cerebro del Gorilla gorilla . Sin embargo un simple cálculo basado en la división del peso del cuerpo por el peso del cerebro da una interesante medida, el cerebro de los primates es más grande y su complejidad es mayor que la esperada cuando la comparamos con otros mamíferos de su mismo tamaño.
La neuroanatomía del cerebro demuestra claramente que la visión es el sentido predominante y ha sido fuertemente enfatizado a través de la evolución de la orden de los primates. Olfato y gusto tienen una disminución en su representación neuroanatómica.
Todos los cerebros de los primates tienen mecanismos que respaldan una sofisticada habilidad motora y sensitiva para las manos, pies y cola prensil para aquellas especies en las cuales la cola está presente.
Aún cuando existen diferencias notorias en la complejidad neurológica entre los diferentes primates, es claro que la tendencia evolutiva va hacia un complicado y sofisticado cerebro en toda la orden de los primates.
Etapas de la vida : Los primates comparten varias diferencias relativas a su descendencia. Cada primate sigue un patrón determinado para cada etapa de su vida: infante, juvenil, adolescente y después adulto. La madurez sexual se produce durante la adolescencia, anterior a un completo desarrollo físico. Entre los primates, la adolescencia es más tardía que en otros animales, tienen mayor período de gestación y la mayoría de las especies de primates (no todas) da a luz una sola cría. La descendencia tiene un largo período de dependencia de la madre. En la mayoría de los casos el cuidado del recién nacido es exclusivo de la madre, aún cuando hay especies en que el cuidado es compartido por ambos padres o por el grupo familiar.
Algunas especies como el chimpancé ( Pan troglodytes ) y humano ( Homo sapiens ) mantienen estrecha relación con la descendencia que puede durar toda la vida.
Los monos rhesus saben lo que vemos los humanos
El estudio ha sido llevado a cabo por los investigadores Jonathan Flombaum y Laurie Santos, ambos de la Universidad de Yale.
Trabajando con monos rhesus en semi-cautiverio en la Isla de Cayo Santiago en Puerto Rico, Flombaum y Santos organizaron un juego de competencia por comida. A cada mono se le acercaban dos competidores humanos. Cada uno tenía frutas en una plataforma a sus pies. En cada experimento, uno de los competidores podía ver al mono enfrente de él pero el otro no podía. Por ejemplo, en el Experimento 1, uno de los competidores estaba de espaldas al mono y el otro frente a él. Los monos en este experimento elegían de manera espontánea aproximarse y robar fruta únicamente al competidor que les daba la espalda. En cinco experimentos más, los monos continuaron demostrando que preferían intentar robar a un individuo que no podía verlos, antes que a otro que sí podía. Robaban la comida del competidor que aún estando cara a cara con ellos, miraba a otra parte, en vez de robar al que sí les estaba mirando. También preferían robar al individuo con sus ojos tapados por una cartulina, y no al que tenía una cartulina igual tapándole la boca pero no los ojos.Estos resultados no sólo revelan que los monos rhesus prefieren robar comida de un competidor que no puede verlos, sino también que saben perfectamente que al tener los ojos cerrados, tapados, o mirando a otra parte, uno es incapaz de verlos. Sin entrenamiento alguno, estos monos tuvieron la habilidad de imaginar con precisión la perspectiva visual de otros al intentar decidir a quién robar.
En estudios previos, no se advirtió esta capacidad en monos rhesus y otros primates. Acostumbraban a fracasar en otros experimentos no competitivos que requerían determinar lo que otros individuos sabían o veían desde donde miraban. En uno de los casos más significativos, por ejemplo, los monos rhesus fueron incapaces de encontrar comida escondida cuando quien se la había ocultado miraba con insistencia en la dirección hacia donde se encontraba ésta. Estos resultados sugieren entonces que las situaciones de competencia pueden generar en los primates el desarrollo de sus habilidades mejor que un experimento que no involucra competencia propiamente dicha.Estos últimos resultados sugieren además que los monos rhesus hacen mucho más que seguir la mirada de otros individuos, pueden también deducir lo que ven y saben, basándose tan sólo en su percepción de lo que los otros están mirando. Finalmente, estos resultados sirven de apoyo para el estudio de las bases neurales vinculadas a este tipo de razonamiento social, lo que será de gran utilidad para lograr una mejor comprensión neural de enfermedades como el autismo, en donde este tipo de razonamiento está mermado.
Trabajando con monos rhesus en semi-cautiverio en la Isla de Cayo Santiago en Puerto Rico, Flombaum y Santos organizaron un juego de competencia por comida. A cada mono se le acercaban dos competidores humanos. Cada uno tenía frutas en una plataforma a sus pies. En cada experimento, uno de los competidores podía ver al mono enfrente de él pero el otro no podía. Por ejemplo, en el Experimento 1, uno de los competidores estaba de espaldas al mono y el otro frente a él. Los monos en este experimento elegían de manera espontánea aproximarse y robar fruta únicamente al competidor que les daba la espalda. En cinco experimentos más, los monos continuaron demostrando que preferían intentar robar a un individuo que no podía verlos, antes que a otro que sí podía. Robaban la comida del competidor que aún estando cara a cara con ellos, miraba a otra parte, en vez de robar al que sí les estaba mirando. También preferían robar al individuo con sus ojos tapados por una cartulina, y no al que tenía una cartulina igual tapándole la boca pero no los ojos.Estos resultados no sólo revelan que los monos rhesus prefieren robar comida de un competidor que no puede verlos, sino también que saben perfectamente que al tener los ojos cerrados, tapados, o mirando a otra parte, uno es incapaz de verlos. Sin entrenamiento alguno, estos monos tuvieron la habilidad de imaginar con precisión la perspectiva visual de otros al intentar decidir a quién robar.
En estudios previos, no se advirtió esta capacidad en monos rhesus y otros primates. Acostumbraban a fracasar en otros experimentos no competitivos que requerían determinar lo que otros individuos sabían o veían desde donde miraban. En uno de los casos más significativos, por ejemplo, los monos rhesus fueron incapaces de encontrar comida escondida cuando quien se la había ocultado miraba con insistencia en la dirección hacia donde se encontraba ésta. Estos resultados sugieren entonces que las situaciones de competencia pueden generar en los primates el desarrollo de sus habilidades mejor que un experimento que no involucra competencia propiamente dicha.Estos últimos resultados sugieren además que los monos rhesus hacen mucho más que seguir la mirada de otros individuos, pueden también deducir lo que ven y saben, basándose tan sólo en su percepción de lo que los otros están mirando. Finalmente, estos resultados sirven de apoyo para el estudio de las bases neurales vinculadas a este tipo de razonamiento social, lo que será de gran utilidad para lograr una mejor comprensión neural de enfermedades como el autismo, en donde este tipo de razonamiento está mermado.
Etología humana
Etología humana
Juan Carlos Raya Pérez.
Introducción
De no ser porque somos humanos y escribimos sobre nosotros mismos, no habría reparos sobre el título de este escrito. Porque lo de “etología” se refiere a los animales, pero no a los humanos. De cualquier modo, este escrito no tiene pretensiones. Como dijera Hilary Callan (Etología y sociedad), no pretendo que la etología nos de una explicación suficiente y necesaria de la vida social humana. Aunque no soy etólogo ni sociólogo, sólo quería escribir algo así como: al parecer, no es difícil establecer contacto con los humanos. Si los chimpancés nos evitan y no se dejan ver, los humanos muestran incluso tendencia a ser filmados, entrevistados y observados sin mayores problemas, últimamente hasta a la hora de defecar, miccionar y cosas por el estilo, como si cada individuo lo hiciera de manera diferente. En cierto modo, parecen depredadores observando a su presa, gozando por anticipado el festín, disfrutando de su superioridad, que pronto harán sentir sobre la víctima.
Las evidencias apoyan la idea de que entre los monos, especialmente entre los primates, el agrandamiento del encéfalo, de la neocorteza, les ha servido para manejar las relaciones entre ellos, estableciendo alianzas, dirimiendo conflictos y soportandose lo mejor posible en esas tremendas concentraciones que han aparecido al paso del tiempo. Viviendo juntos sin convivir, mirarse sin verse, hablarse sin oirse. O unirse para tenderle un lazo a la presa.
¿Cuántas especies hay en el género Homo?
Probablemente nunca nadie se lo planteó abiertamente por ese prurito que tienen los humanos cuando se refieren a sí mismos, autoelogiandose y autoengañandose, pero pareciera posible la existencia de más de una especie de Homo; son tan parecidas entre sí las poblaciones que ha sido aceptado el clasificarlas todas como Homo sapiens, pero quizá un análisis más cuidadoso, donde se tomen en cuenta marcadores moleculares, comportamiento, color de piel, talla, lenguaje y organización social, etc; permita separarlos por lo menos en subespecies. Todo indica que si se tratara de otro género ya se le habría separado en especies y subespecies, pese a ser fértiles las cruzas entre ellos (tampoco se les ocurre a las parejas que no pueden tener hijos que quizá se deba a esas barreras que se van formando a medida que se da el proceso de especiación). Adelantándome en esto y pese a la gran mezcla que ha habido recientemente, podría haber una subespecie por continente, y aún más. Una observación curiosa: si bien los machos y las hembras, humanas no muestran interés sexual por otros primates, los otros primates parecen excitarse ante la presencia de hembras humanas en estro. La indiferencia, deliberada o no, respecto a otros individuos con los cuales podrían aparearse, pero que parece impedirlo la no aceptación de la coloración de la piel, la estatura o la preferencia por sujetos con otras características, sin duda ha contribuido a la especiación y “subespeciación” dentro del género. Y aunque la “creación” de una especie es hasta ahora algo más bien subjetivo, cabe preguntarse si el cambio de un nucleótido en una secuencia dada es justificante para crear especies y subespecies dentro del género humano. Porque ahora se sabe que las diferencias entre humanos y entre grupos humanos están a nivel de cambios en un solo nucleótido. Creo que lo anterior refuerza la idea ya aceptada que todos los primates, y sobre todo los grandes monos, son parientes unos con otros. Para dar idea de su obcecación por ser y sentirse “únicos” proclaman son cierta alegría y satisfacción que el Homo sapiens neardentalis era en realidad otra especie. Más propiamente, subespecie. Y sin embargo se resisten a separarse como tales entre las ramas vivientes del género.
Aunque la especiación en humanos parece haber sido acelerada y ha propiciado, al parecer, la pérdida de sensores de feromonas, sobre todo de las feromonas de otras especies de monos. No olvidamos que los chimpancés, una especie que podría cruzarse con los humanos, tienen distinto número de cromosomas, pero siguen manteniendo muchísimas características en común.
La organización social
La sociedad humana esta fuertemente jerarquizada. En las observaciones de hasta unos cinco mil años de antigüedad se señala la existencia de un macho dominante (el macho alfa) que era respetado por millones de subalternos, pero en reportes más recientes se señala la existencia de hembras dominantes (la hembra alfa). No sabemos con certeza si este cambio se ha dado recientemente en la especie (la presencia de hembras dominantes) o si fue pasada por alto o soslayada por los observadores que se habían ocupado del asunto. A diferencia de lo que ocurre en otras especies, por ejemplo en los lobos, hienas, perros salvajes, aquí los sujetos dominantes no son los únicos en reproducirse, incluso parecen reproducirse menos que los dominados. Esto ha llevado a una sobrepoblación de humanos, aunque no pueda ser invocada como la única causa.
El cómo el dominante mantiene su poder sobre millones parece cosa de misterio, pues encontrándose incluso a miles de kilómetros, su figura es respetada y temida. Algunos han asociado esto con la divinidad, con el hecho de que el dominante o la dominante fueron una especie de dioses capaces de castigar a distancia y saber lo que hacen sus súbditos aún sin estar presentes. Entre los registros arqueológicos humanos se muestra claramente que esto ocurrió por lo menos en el pasado, aunque resulte difícil de demostrar ahora pues las relaciones de dominio parecen haberse vuelto más sutiles en cierta forma, pero más groseras en otras. Por ejemplo, es bien sabido que los dominantes mantienen ejércitos de lacayos armados con todo tipo de armas y se les ha visto dispersar furiosamente concentraciones de subordinados cuando el macho o la hembra dominante consideraron que esas concentraciones ponían en riesgo su supremacía. Además, el dominante o alfa ejerce su dominio directo sobre cierto número de individuos que a su vez, cada uno de ellos, lo ejerce sobre un número mayor, en una especie de pirámide de dominantes y dominados, una clara jerarquía de mandos. Ahora que se ha descubierto que entre las abejas y las hormigas existen genes que determinan el comportamiento subordinado, o que destinan a una para ser la reina dentro de la colmena o el hormiguero, y a las otras para “obedecer”, resultará interesante tratar de saber si existe un gen o genes equivalentes en los humanos. Aunque de entrada clamen que ellos son mucho más complejos, resultados muy recientes prueban que si existen genes que influyen notablemente sobre el comportamiento humano. De hecho, estos sujetos, los que permanecen armados, parecen tener muy desarrollado el arco-reflejo. Cuando algún individuo les arroja algo, o simplemente grita o hace manifestaciones de descontento, ellos de manera automática responden golpeando con las cachiporra o lanzando objetos, disparando, etc.
La reproducción humana
Volviendo a la reproducción, las hembras paren un crío cada dos años en promedio, aunque pueden parir uno cada año y otras uno cada 3 o 4 años. Como se dijo, las hembras dominantes parecen preñarse con menor frecuencia pero no sabemos a ciencia cierta la causa; se ha postulado que la tensión generada por el puesto de mando las incapacita para la reproducción, aunque también parece haber una disminución en la cuenta de espermatozoides y una baja en la líbido de los machos y hembras dominantes. Se ha especulado que esto también tiene que ver con el color de la piel, ya que afecta principalmente a los blancos, pero falta hacer una sistematización de estos estudios. El no detectarse en individuos con otro color de piel, distinto al blanco, puede deberse simplemente a que no se les ha estudiado. También sabemos que algunos animales son capaces de ovular al momento de la copula para asegurar la fecundación, como los conejos, o pueden evitar la preñez en tanto no consigan un macho adecuado, como el caso de las chimpancés. Ignoramos si esto podría ocurrir entre humanos.
Reportes antiguos sobre la especie humana, incluso de pocos años atrás, indicaban que la hembra amamantaba al crío durante 2 o 3 años, y en algunos casos, 4 o 5; esto además parecía ayudar a evitar un nuevo embarazo, pero las observaciones actuales indican que las hembras alimentan con su leche a los recién nacidos durante unos pocos meses y enseguida los destetan. Incluso, es muy alto el número de hembras que no ofrecen el pecho a los recién nacidos, no sabemos si a causa de algún desorden hormonal y/o a la alta densidad poblacional, como ocurre en otras especies, por ejemplo, las ratas, en las que se ha observado este tipo de comportamiento: cuando la población esta hacinada las hembras abandonan la camada; pero así como en las ratas, bajo condiciones normales, al faltar la madre otra puede amamantar a sus crías, así entre humanos, pese al hacinamiento, las crías que no reciben el pecho de la madre son alimentadas por nanas o enfermeras con jugos de frutas, harinas e incluso leche procedente de otras especies, logrando que un gran número de críos sobrevivan de esta manera.
De nueva cuenta, mientras los reportes antiguos señalaban que los críos permanecían junto a los progenitores (o junto a la madre y al macho que había escogido por pareja) hasta que eran ya completamente adultos, es decir, mucho después de alcanzar su madurez sexual, en las observaciones recientes se consigna que muchos críos abandonan desde muy temprano el sitio donde viven los presuntos padres y forman comunidades de individuos jóvenes, muchos sin alcanzar aún la madurez sexual, que muestran gran solidaridad entre sí y parece ser la manera en que logran sobrevivir por lo menos hasta la madurez sexual, para tratar de reproducirse y perpetuar sus genes.
Estas comunidades de humanos jóvenes son muy vulnerables y, aunque no tienen ya depredadores en los territorios donde llevan a cabo sus actividades (la causa es que han llevado a la extinción a los otros depredadores), son constantemente atacadas por los lacayos armados de que se hizo mención y por otros machos adultos que quizá de esa manera sienten reafirmar su jerarquía dentro de la sociedad. Vale la pena consignar otra observación insólita: algunos machos dominantes que tienen cierta certeza de su paternidad respecto a determinado crío, aún cuando se alejen de él por ser ésta la costumbre entre algunos (o muchos) machos, se dedican a acumular determinados bienes para dejárselos a su crío y asegurar en cierto modo su supervivencia: parecieran darle la razón a los que postulan que los replicones (o genes) tratan de perpetuarse a toda costa. En este caso recuerdan a las avispas que atrapan orugas o cucarachas para asegurarle la alimentación a la cría cuando esta eclosiona del huevo. Y otra paradoja: muchas de las veces los hijos de los dominantes no heredan aquellas características que convirtieron a sus padres en jefes de casta o líderes de cierto grupo; pareciera que en esta especie estos caracteres se heredaran más débilmente que en otros animales, como las hienas, lobos, etc.
Las mencionadas diferencias entre lo reportado hasta hace años y las nuevas observaciones, podría ser indicativo de la rápida evolución por lo que pasa el género humano, pero es difícil asegurarlo. Antiguamente las parejas una vez establecidas parecían mantener el vínculo hasta que uno de los dos moría; en la actualidad, es común observar que muchos individuos (tanto hombres como mujeres) cambien varias veces de pareja a lo largo de su vida reproductiva y permanezcan como machos e incluso hembras solitarias cuando ya no se reproducen, sobre todo en el caso de los machos pues pese a poder reproducirse aún, generalmente son desplazados por machos más jóvenes. Esto puede explicar también el que las crías abandonen a los dos integrantes de la pareja, pues no siendo el padre o la madre biológica de ellos son más fácilmente agredidos por uno o por ambos. Sabemos que los chimpancés llegan incluso a matar y comerse a los críos que la hembra tuvo con el macho de otro clan. No sabemos si los humanos llegan a este extremo, pero todo indica que sí, por eso los críos buscan seguridad en el grupo de jóvenes. La altísima densidad poblacional ha llevado a una feroz lucha por el espacio y los recursos. Al igual que otras especies animales, el confinamiento de muchos individuos en un espacio pequeño desata gran cantidad de conflictos, pero es de resaltarse la capacidad de reacción y destrucción de los humanos, sin paralelo en el reino animal y es probablemente una de las “razones” por la que los propios humanos, al parecer, se ponen aparte de todos los otros animales, incluyendo sus primos cercanos, chimpancés y gorilas.
Dada su organización social, cuando un macho o hembra dominante entra en conflicto con el macho o hembra de otro grupo, generalmente se involucra a miles y aún a millones de humanos subordinados y cuando un jefe decide pelear es casi imposible para los subordinados no tomar parte en el conflicto. Así, los muertos llegan a contarse por miles o millones. Se ha observado a brigadas de humanos apilar montañas de cadáveres en desniveles del terreno para luego tratar de cubrirlos con tierra, demostrando cierto respeto y reverencia por los congéneres, una vez muertos. Esta es una de las características más extrañas de la conducta humana. Porque la lucha continua sobre los cadáveres. Debe señalarse que los machos o hembras alfa rara vez participan en la lucha de modo directo; primero envían a los individuos armados, después a otros machos, finalmente mujeres y niños, hasta que uno de los dos se rinde y así logra mantenerse con vida y disfrutar aún de un buen lugar para vivir y mantener cierto número de subordinados, los que considere el vencedor que no representan un riesgo para él.
Estos individuos que permanecen constantemente armados son una especie de casta elegida para morir en defensa del líder, como se dijo antes. Otra casta claramente diferenciada parece ser una de hembras mantenidas para el servicio sexual de los machos, jóvenes sobre todo, o de los viejos incapaces ya de conseguir hembras para aparearse. Estas hembras aunque no muy respetadas por los otros miembros de la sociedad, parecen lograr mediante esta actividad sitios aceptables para sobrevivir ella y sus críos, en caso de tenerlos, cosa que no podrían hacer si no mantuvieran la gran cantidad de encuentros sexuales que tienen con los machos que las solicitan. Sabemos que entre los chimpancés las hembras copulan con muchos machos para asegurar de algún modo la tolerancia y ayuda de estos para ella y su cría. Quizá algún parecido suceda entre humanos. Y es que aún cuando las hembras alcanzan la madurez sexual alrededor de los doce años y los machos un poco después a estos miembros jóvenes no les está permitido copular libremente, siendo constantemente vigilados y desalentados por los machos y hembras adultos. También se ha observado que las hembras pueden alejarse una gran distancia de su hogar para poder conseguir alimento para las crías. Mientras ella viaja toda esa distancia, puede ser que la madre de ella se haga cargo de la prole, u otra hembra sin hijos. A veces puede ser una hembra con críos, pero esto es más raro.
El comportamiento sexual observado es muy diverso. Se observa que los machos siguen por largas temporadas a las hembras y deben cumplir con un comportamiento de los más estereotipados y complejos que se han registrado. Solo hasta después de cumplir con todo eso la hembra acepta al macho a su lado, aunque sea por una noche o un día. Otros se agreden antes de la copula y parecen necesitar de ese estímulo antes de ayuntarse. Algunos recorren sitios y lugares con representaciones de diversas hembras antes de estar listos para copular con alguna. Otros ni siquiera buscan pareja. En las relaciones entre géneros, se ha reportado que las hembras son más competitivas entre sí, pero a la vez más solidarias cuando se trata de enfrentar a un macho. Esto nos recuerda a las hembras de los otros primates, que son quienes finalmente determinan si un macho será o no el dominante dentro de la tropa.
Es casi imposible tipificar la conducta sexual humana pero en prácticamente todos los grupos parece tener algo de tabú, pues se ocultan para la cópula y aún los machos y hembras alfa requieren casi en secreto a hembras y machos jóvenes para copular, a los que parecen tener derecho en virtud de su status. En general parecen tener preferencia por los individuos que recién maduraron sexualmente, pero la competencia es tan reñida que se vigilan fuertemente unos a otros para que nadie se adelante y goce de los púberes libremente. Muestran una preocupación excesiva por el sexo y parecen avaros guardando la fortuna propia y la ajena, sin permitir que esta circule libremente, aunque bien que lo haga en cierto modo de contrabando.
Los conflictos
La territorialidad es otro rasgo que caracteriza a los humanos. Es normal, entre ellos, que un macho o hembra de cierta jerarquía delimite claramente su territorio y agreda e incluso mate a los que osen invadirlo. El macho permite y cobija a alguna hembra dentro de su territorio, haciendo lo propio a veces la hembra dominante con algún macho de su interés, además de un cierto número de subordinados que son tolerados dentro del territorio a cambio de prestar ciertos servicios a la pareja dominante. A veces incluso la pareja dominante mantiene a la fuerza dentro de su territorio a los subordinados, a la manera que las hormigas toman como esclavas a otras.
Dada la jerarquización de la sociedad los dominantes se adueñan de los mejores territorios, aquellos con abrevaderos y manantiales, árboles frutales y buenos pastos o algún otro bien que consideren valioso, y expulsan de el a los sujetos de menor rango. Pero a diferencia de otras especies donde una vez que comen los dominantes se permite que se acerquen los subordinados, aquí no se permite a los subordinados acercarse en modo alguno. Se ha visto que dejan a los frutos pudrirse y los pastos quemarse antes que permitir la entrada de extraños.
Así debido a la concentración de recursos por parte de unos cuantos sujetos dominantes, se ha visto poblaciones enteras sucumbir de inanición. Al parecer nadie se ha preguntado si este comportamiento es patológico, cosa que han señalado reiteradamente para ciertas facetas de su conducta sexual.
Podríamos decir que las características más conspicuas de los humanos son su gran agresividad, que le han permitido colonizar todo el planeta y eliminar a todos sus competidores, su gran capacidad reproductiva que le ha ayudado en su expansión a lo largo y ancho del planeta. Ya mencionamos a los alfa que envían a la muerte a miles y millones de subordinados; a veces, parece que se tomaran represalias o castigos en contra de estos sujetos que de alguna manera son responsables de la muerte de tantos, pero otras parece que se les premia y condecora; obviamente, esto es difícil de interpretar para cualquier observador. Incluso se ha reconocido últimamente la utilidad que pueden tener para quienes detentan el poder los sujetos que por cuestiones sin duda genéticas son lo que ellos llaman “psicópatas”, sujetos de una depravación natural: depravación conforme a natura y de quienes señala H. Melville (Billy Budd, marinero) “no tienen vicios ni pecados pequeños. No toman parte en nada sórdido o sensual; de talante equilibrado y conducta discreta parecen estar sujetos a la ley de la razón, pero sólo la utilizan para llevar a cabo lo irracional; es decir, para el cumplimiento de un objetivo que en lo gratuito de la maldad parecería participar de la locura, pero donde aplicará un juicio frío, sagaz y cuerdo”. Podría decirse que estos son los únicos que no matan en el nombre de Dios.
Los psicópatas, al parecer, han abundado en todas las épocas, pero han sido más o menos perseguidos dependiendo de los vaivenes de la sociedad a la que pertenezcan; como dijimos, últimamente se les ha valorado por la utilidad que pueden tener para los dominantes. A otros, sin ajustarse acaso a lo dicho para los psicópatas, se les ha visto entrar a campamentos donde hay machos viejos, hembras, críos y jóvenes desarmados a los que comienzan a matar en un frenesí semejante al que se reporta para los chimpancés en algunos casos, cuando despedazan a un compañero y luego comen su carne. En documentos antiguos se hace referencia a las matanzas que hacían entre grupos; se podían matar uno o varios individuos y luego se procedía a devorarlo. Y aunque parece que pueden cometer este tipo de actos sin pestañear siquiera, no parece algo permitido. En todo caso, se permite el sacrificio o la matanza, pero no se devora a la víctima, ¿Acaso para evitar la transmisión de ciertas enfermedades?, Como la encefalopatía espongiforme. En el pasado se comprobó que esta enfermedad se transmitía al comer víctimas infectadas.
Su sociedad ordenada en jerarquías, casi castas, aún no bien estudiada y comprendida pues pese a que las hembras parecen tener un papel subordinado parecen tener el control de todo de manera sutil. Son ellas quienes se pasan largos años tratando de enseñar a los jóvenes como buscar y preparar alimentos, como “hacer” su cama y mantener recogido y aseado a fin de alejar las enfermedades del territorio que ocupa la familia. Los machos se ven torpes para casi todo este tipo de tareas, pese a la preocupación de la hembra. En cierto modo recuerdan a las hembras chimpancés enseñando a los jóvenes a atrapar termitas con una rama, o a partir nueces con un palo y una piedra. Además, existen lugares especiales donde acuden los jóvenes para ser enseñados sobre todo lo referente a los propios humanos; pasan largos años allí antes de que sean admitidos a tomar parte en alguna otra actividad. Se les enseña a ser dóciles y a obedecer órdenes; a quién se muestra rebelde se le castiga y/o excluye. Dado que estiman en mucho lo que ellos llaman “premios”, a los más sobresalientes se les premia mucho a fin de que sean emulados por los otros. Se cree que con esto los machos y hembras dominantes también evitan o postergan la disputa por el poder, que podría ser muy reñida si no se les descalificara de esta forma a los jóvenes, fuertes y en plenitud de facultades físicas. Aquí volvemos a lo de las castas: pese a su juventud muchos individuos jóvenes de las castas más desprotegidas son reclutados para el trabajo sin que se les envíe a esos sitios de aprendizaje. Esto podría explicar el que, cuando avanzan en manada traten de pasarse unos otros, sin ningún orden aparente, atropellándose. Por qué avanzar en grupo es una de las primeras cosas que aprenden. Siempre respetando las jerarquías.
Será interesante observar el crecimiento poblacional pues si bien la solidaridad se hace presente cuidando de los recién nacidos, la gran densidad poblacional parece ir liberando o propiciando mecanismos tendientes a reducir el número de individuos, como la agresividad intraespecífica y la baja natalidad entre las capas superiores de la población. La aparición de los psicópatas podría deberse a uno de estos mecanismos autorreguladores de la población.
Todas las disparidades en comportamiento llegan al grado que se ha reportado que un mismo gesto o actitud, llega a ser desconcertante para ellos y entre ellos; se supone que darse la mano y sonreírse es una muestra de amistad (a veces de sometimiento), pero puede suceder que inmediatamente después, o luego de un lapso, uno de los salutantes mate arteramente al otro, o se enfrasquen en peleas por demás sangrientas. Lo que casi puede asegurarse es que hasta cuando juran ser sinceros están mintiendo. Su arte en el fingimiento es tal que aún entre ellos les es difícil discernir cuando están “actuando” y cuando su actitud es verdadera. Es difícil elaborar un estudio sistemático sobre la etología de esta especie dominante que ha arrasado con todo; si la diversidad en comportamiento se debe a que son en realidad varias especies, es algo que debería estudiarse, como se dijo.
Parecen estar en un proceso de radiación muy acelerado; ocupan todos los nichos posibles: los hay omnívoros, carnívoros, herbívoros, planeadores, anfibios. La omnivoría parece ser la condición primitiva en ellos y la que podría explicar en parte su gran éxito como especie. Sus primos más cercanos, los chimpancés, lo son en cierto grado, lo que apoya esta hipótesis. Se diría que esta especie crea y ocupa nuevos nichos para evitar la extinción de buena parte de su población, reduciendo la competencia entre ellos. Algunos son de actividades diurnas, otros muestran su mayor actividad durante la noche y aún otros lo hacen a intervalos, durante el día y la noche. Al parecer, paralelamente con esta radiación se da una fijación de características como la hipercinesia, la astucia y desconfianza, la agresividad misma. En algunos grupos se observa cierta pasividad, estolidez en otros. Algunos de estos grupos viven dentro del seno de otro u otros grupos. A la manera de lo reportado para los arrecifes de coral o la selva, por ejemplo, se podría decir que unos viven en la base o el fondo del ecosistema, otros en medio y otros ocupando los posibles huecos que quedan entre un nivel y otro. Algunos toman sobre sí la tarea de asear a los habitantes del ecosistema y de esta manera aseguran su alimento. Algunos más parecen especializarse en recoger los restos de alimentos que dejan los otros miembros. Como en todo ecosistema que se acerca a la madurez, ningún nutrimento se desperdicia, se ocupan todos los nichos (el espacio/tiempo) y todo parece reciclarse dentro del propio sistema. Aunque, como es obvio, no deja de tener cierto intercambio de materia y energía con su entorno. La paradoja es que al no haber “productores”, dependen enteramente de lo que les llega desde el exterior. Esto y su alta densidad poblacional parecen amenazar con el caos sus ecosistemas.
Aunque no se tienen resultados a la mano –al parecer los mantienen en secreto- ellos mismos han llevado a cabo experimentos masivos donde exponen a poblaciones enteras a agentes mutagénicos y/o cancerígenos. Entre estos sujetos de experimentación se incluye a los grupos profesionales armados. Parece no haber resultados concluyentes, al menos en cuanto a obtener sujetos mutantes con mejores características que sus progenitores. No hay noticia de que se haya obtenido un solo mutante extraordinario y benéfico. Para estos experimentos parecían usarse machos en su mayoría, pero quizá debido a una corrección metodológica ahora ya se incluyen hembras jóvenes en mayor número e, incluso, preñadas. Es de esperarse que con estas modificaciones se obtengan resultados más rápidamente, si no espectaculares.
Finalmente, la secuenciación del genoma humano y su comparación con grupos locales y hasta cierto punto aislados, ha confirmado que hay ciertos cambios de nucleótidos presentes en un grupo pero no en otro. Será interesante continuar con este tipo de investigaciones. Quizá tengamos la suerte de “ver a la evolución en plena acción”.
Juan Carlos Raya Pérez.
Introducción
De no ser porque somos humanos y escribimos sobre nosotros mismos, no habría reparos sobre el título de este escrito. Porque lo de “etología” se refiere a los animales, pero no a los humanos. De cualquier modo, este escrito no tiene pretensiones. Como dijera Hilary Callan (Etología y sociedad), no pretendo que la etología nos de una explicación suficiente y necesaria de la vida social humana. Aunque no soy etólogo ni sociólogo, sólo quería escribir algo así como: al parecer, no es difícil establecer contacto con los humanos. Si los chimpancés nos evitan y no se dejan ver, los humanos muestran incluso tendencia a ser filmados, entrevistados y observados sin mayores problemas, últimamente hasta a la hora de defecar, miccionar y cosas por el estilo, como si cada individuo lo hiciera de manera diferente. En cierto modo, parecen depredadores observando a su presa, gozando por anticipado el festín, disfrutando de su superioridad, que pronto harán sentir sobre la víctima.
Las evidencias apoyan la idea de que entre los monos, especialmente entre los primates, el agrandamiento del encéfalo, de la neocorteza, les ha servido para manejar las relaciones entre ellos, estableciendo alianzas, dirimiendo conflictos y soportandose lo mejor posible en esas tremendas concentraciones que han aparecido al paso del tiempo. Viviendo juntos sin convivir, mirarse sin verse, hablarse sin oirse. O unirse para tenderle un lazo a la presa.
¿Cuántas especies hay en el género Homo?
Probablemente nunca nadie se lo planteó abiertamente por ese prurito que tienen los humanos cuando se refieren a sí mismos, autoelogiandose y autoengañandose, pero pareciera posible la existencia de más de una especie de Homo; son tan parecidas entre sí las poblaciones que ha sido aceptado el clasificarlas todas como Homo sapiens, pero quizá un análisis más cuidadoso, donde se tomen en cuenta marcadores moleculares, comportamiento, color de piel, talla, lenguaje y organización social, etc; permita separarlos por lo menos en subespecies. Todo indica que si se tratara de otro género ya se le habría separado en especies y subespecies, pese a ser fértiles las cruzas entre ellos (tampoco se les ocurre a las parejas que no pueden tener hijos que quizá se deba a esas barreras que se van formando a medida que se da el proceso de especiación). Adelantándome en esto y pese a la gran mezcla que ha habido recientemente, podría haber una subespecie por continente, y aún más. Una observación curiosa: si bien los machos y las hembras, humanas no muestran interés sexual por otros primates, los otros primates parecen excitarse ante la presencia de hembras humanas en estro. La indiferencia, deliberada o no, respecto a otros individuos con los cuales podrían aparearse, pero que parece impedirlo la no aceptación de la coloración de la piel, la estatura o la preferencia por sujetos con otras características, sin duda ha contribuido a la especiación y “subespeciación” dentro del género. Y aunque la “creación” de una especie es hasta ahora algo más bien subjetivo, cabe preguntarse si el cambio de un nucleótido en una secuencia dada es justificante para crear especies y subespecies dentro del género humano. Porque ahora se sabe que las diferencias entre humanos y entre grupos humanos están a nivel de cambios en un solo nucleótido. Creo que lo anterior refuerza la idea ya aceptada que todos los primates, y sobre todo los grandes monos, son parientes unos con otros. Para dar idea de su obcecación por ser y sentirse “únicos” proclaman son cierta alegría y satisfacción que el Homo sapiens neardentalis era en realidad otra especie. Más propiamente, subespecie. Y sin embargo se resisten a separarse como tales entre las ramas vivientes del género.
Aunque la especiación en humanos parece haber sido acelerada y ha propiciado, al parecer, la pérdida de sensores de feromonas, sobre todo de las feromonas de otras especies de monos. No olvidamos que los chimpancés, una especie que podría cruzarse con los humanos, tienen distinto número de cromosomas, pero siguen manteniendo muchísimas características en común.
La organización social
La sociedad humana esta fuertemente jerarquizada. En las observaciones de hasta unos cinco mil años de antigüedad se señala la existencia de un macho dominante (el macho alfa) que era respetado por millones de subalternos, pero en reportes más recientes se señala la existencia de hembras dominantes (la hembra alfa). No sabemos con certeza si este cambio se ha dado recientemente en la especie (la presencia de hembras dominantes) o si fue pasada por alto o soslayada por los observadores que se habían ocupado del asunto. A diferencia de lo que ocurre en otras especies, por ejemplo en los lobos, hienas, perros salvajes, aquí los sujetos dominantes no son los únicos en reproducirse, incluso parecen reproducirse menos que los dominados. Esto ha llevado a una sobrepoblación de humanos, aunque no pueda ser invocada como la única causa.
El cómo el dominante mantiene su poder sobre millones parece cosa de misterio, pues encontrándose incluso a miles de kilómetros, su figura es respetada y temida. Algunos han asociado esto con la divinidad, con el hecho de que el dominante o la dominante fueron una especie de dioses capaces de castigar a distancia y saber lo que hacen sus súbditos aún sin estar presentes. Entre los registros arqueológicos humanos se muestra claramente que esto ocurrió por lo menos en el pasado, aunque resulte difícil de demostrar ahora pues las relaciones de dominio parecen haberse vuelto más sutiles en cierta forma, pero más groseras en otras. Por ejemplo, es bien sabido que los dominantes mantienen ejércitos de lacayos armados con todo tipo de armas y se les ha visto dispersar furiosamente concentraciones de subordinados cuando el macho o la hembra dominante consideraron que esas concentraciones ponían en riesgo su supremacía. Además, el dominante o alfa ejerce su dominio directo sobre cierto número de individuos que a su vez, cada uno de ellos, lo ejerce sobre un número mayor, en una especie de pirámide de dominantes y dominados, una clara jerarquía de mandos. Ahora que se ha descubierto que entre las abejas y las hormigas existen genes que determinan el comportamiento subordinado, o que destinan a una para ser la reina dentro de la colmena o el hormiguero, y a las otras para “obedecer”, resultará interesante tratar de saber si existe un gen o genes equivalentes en los humanos. Aunque de entrada clamen que ellos son mucho más complejos, resultados muy recientes prueban que si existen genes que influyen notablemente sobre el comportamiento humano. De hecho, estos sujetos, los que permanecen armados, parecen tener muy desarrollado el arco-reflejo. Cuando algún individuo les arroja algo, o simplemente grita o hace manifestaciones de descontento, ellos de manera automática responden golpeando con las cachiporra o lanzando objetos, disparando, etc.
La reproducción humana
Volviendo a la reproducción, las hembras paren un crío cada dos años en promedio, aunque pueden parir uno cada año y otras uno cada 3 o 4 años. Como se dijo, las hembras dominantes parecen preñarse con menor frecuencia pero no sabemos a ciencia cierta la causa; se ha postulado que la tensión generada por el puesto de mando las incapacita para la reproducción, aunque también parece haber una disminución en la cuenta de espermatozoides y una baja en la líbido de los machos y hembras dominantes. Se ha especulado que esto también tiene que ver con el color de la piel, ya que afecta principalmente a los blancos, pero falta hacer una sistematización de estos estudios. El no detectarse en individuos con otro color de piel, distinto al blanco, puede deberse simplemente a que no se les ha estudiado. También sabemos que algunos animales son capaces de ovular al momento de la copula para asegurar la fecundación, como los conejos, o pueden evitar la preñez en tanto no consigan un macho adecuado, como el caso de las chimpancés. Ignoramos si esto podría ocurrir entre humanos.
Reportes antiguos sobre la especie humana, incluso de pocos años atrás, indicaban que la hembra amamantaba al crío durante 2 o 3 años, y en algunos casos, 4 o 5; esto además parecía ayudar a evitar un nuevo embarazo, pero las observaciones actuales indican que las hembras alimentan con su leche a los recién nacidos durante unos pocos meses y enseguida los destetan. Incluso, es muy alto el número de hembras que no ofrecen el pecho a los recién nacidos, no sabemos si a causa de algún desorden hormonal y/o a la alta densidad poblacional, como ocurre en otras especies, por ejemplo, las ratas, en las que se ha observado este tipo de comportamiento: cuando la población esta hacinada las hembras abandonan la camada; pero así como en las ratas, bajo condiciones normales, al faltar la madre otra puede amamantar a sus crías, así entre humanos, pese al hacinamiento, las crías que no reciben el pecho de la madre son alimentadas por nanas o enfermeras con jugos de frutas, harinas e incluso leche procedente de otras especies, logrando que un gran número de críos sobrevivan de esta manera.
De nueva cuenta, mientras los reportes antiguos señalaban que los críos permanecían junto a los progenitores (o junto a la madre y al macho que había escogido por pareja) hasta que eran ya completamente adultos, es decir, mucho después de alcanzar su madurez sexual, en las observaciones recientes se consigna que muchos críos abandonan desde muy temprano el sitio donde viven los presuntos padres y forman comunidades de individuos jóvenes, muchos sin alcanzar aún la madurez sexual, que muestran gran solidaridad entre sí y parece ser la manera en que logran sobrevivir por lo menos hasta la madurez sexual, para tratar de reproducirse y perpetuar sus genes.
Estas comunidades de humanos jóvenes son muy vulnerables y, aunque no tienen ya depredadores en los territorios donde llevan a cabo sus actividades (la causa es que han llevado a la extinción a los otros depredadores), son constantemente atacadas por los lacayos armados de que se hizo mención y por otros machos adultos que quizá de esa manera sienten reafirmar su jerarquía dentro de la sociedad. Vale la pena consignar otra observación insólita: algunos machos dominantes que tienen cierta certeza de su paternidad respecto a determinado crío, aún cuando se alejen de él por ser ésta la costumbre entre algunos (o muchos) machos, se dedican a acumular determinados bienes para dejárselos a su crío y asegurar en cierto modo su supervivencia: parecieran darle la razón a los que postulan que los replicones (o genes) tratan de perpetuarse a toda costa. En este caso recuerdan a las avispas que atrapan orugas o cucarachas para asegurarle la alimentación a la cría cuando esta eclosiona del huevo. Y otra paradoja: muchas de las veces los hijos de los dominantes no heredan aquellas características que convirtieron a sus padres en jefes de casta o líderes de cierto grupo; pareciera que en esta especie estos caracteres se heredaran más débilmente que en otros animales, como las hienas, lobos, etc.
Las mencionadas diferencias entre lo reportado hasta hace años y las nuevas observaciones, podría ser indicativo de la rápida evolución por lo que pasa el género humano, pero es difícil asegurarlo. Antiguamente las parejas una vez establecidas parecían mantener el vínculo hasta que uno de los dos moría; en la actualidad, es común observar que muchos individuos (tanto hombres como mujeres) cambien varias veces de pareja a lo largo de su vida reproductiva y permanezcan como machos e incluso hembras solitarias cuando ya no se reproducen, sobre todo en el caso de los machos pues pese a poder reproducirse aún, generalmente son desplazados por machos más jóvenes. Esto puede explicar también el que las crías abandonen a los dos integrantes de la pareja, pues no siendo el padre o la madre biológica de ellos son más fácilmente agredidos por uno o por ambos. Sabemos que los chimpancés llegan incluso a matar y comerse a los críos que la hembra tuvo con el macho de otro clan. No sabemos si los humanos llegan a este extremo, pero todo indica que sí, por eso los críos buscan seguridad en el grupo de jóvenes. La altísima densidad poblacional ha llevado a una feroz lucha por el espacio y los recursos. Al igual que otras especies animales, el confinamiento de muchos individuos en un espacio pequeño desata gran cantidad de conflictos, pero es de resaltarse la capacidad de reacción y destrucción de los humanos, sin paralelo en el reino animal y es probablemente una de las “razones” por la que los propios humanos, al parecer, se ponen aparte de todos los otros animales, incluyendo sus primos cercanos, chimpancés y gorilas.
Dada su organización social, cuando un macho o hembra dominante entra en conflicto con el macho o hembra de otro grupo, generalmente se involucra a miles y aún a millones de humanos subordinados y cuando un jefe decide pelear es casi imposible para los subordinados no tomar parte en el conflicto. Así, los muertos llegan a contarse por miles o millones. Se ha observado a brigadas de humanos apilar montañas de cadáveres en desniveles del terreno para luego tratar de cubrirlos con tierra, demostrando cierto respeto y reverencia por los congéneres, una vez muertos. Esta es una de las características más extrañas de la conducta humana. Porque la lucha continua sobre los cadáveres. Debe señalarse que los machos o hembras alfa rara vez participan en la lucha de modo directo; primero envían a los individuos armados, después a otros machos, finalmente mujeres y niños, hasta que uno de los dos se rinde y así logra mantenerse con vida y disfrutar aún de un buen lugar para vivir y mantener cierto número de subordinados, los que considere el vencedor que no representan un riesgo para él.
Estos individuos que permanecen constantemente armados son una especie de casta elegida para morir en defensa del líder, como se dijo antes. Otra casta claramente diferenciada parece ser una de hembras mantenidas para el servicio sexual de los machos, jóvenes sobre todo, o de los viejos incapaces ya de conseguir hembras para aparearse. Estas hembras aunque no muy respetadas por los otros miembros de la sociedad, parecen lograr mediante esta actividad sitios aceptables para sobrevivir ella y sus críos, en caso de tenerlos, cosa que no podrían hacer si no mantuvieran la gran cantidad de encuentros sexuales que tienen con los machos que las solicitan. Sabemos que entre los chimpancés las hembras copulan con muchos machos para asegurar de algún modo la tolerancia y ayuda de estos para ella y su cría. Quizá algún parecido suceda entre humanos. Y es que aún cuando las hembras alcanzan la madurez sexual alrededor de los doce años y los machos un poco después a estos miembros jóvenes no les está permitido copular libremente, siendo constantemente vigilados y desalentados por los machos y hembras adultos. También se ha observado que las hembras pueden alejarse una gran distancia de su hogar para poder conseguir alimento para las crías. Mientras ella viaja toda esa distancia, puede ser que la madre de ella se haga cargo de la prole, u otra hembra sin hijos. A veces puede ser una hembra con críos, pero esto es más raro.
El comportamiento sexual observado es muy diverso. Se observa que los machos siguen por largas temporadas a las hembras y deben cumplir con un comportamiento de los más estereotipados y complejos que se han registrado. Solo hasta después de cumplir con todo eso la hembra acepta al macho a su lado, aunque sea por una noche o un día. Otros se agreden antes de la copula y parecen necesitar de ese estímulo antes de ayuntarse. Algunos recorren sitios y lugares con representaciones de diversas hembras antes de estar listos para copular con alguna. Otros ni siquiera buscan pareja. En las relaciones entre géneros, se ha reportado que las hembras son más competitivas entre sí, pero a la vez más solidarias cuando se trata de enfrentar a un macho. Esto nos recuerda a las hembras de los otros primates, que son quienes finalmente determinan si un macho será o no el dominante dentro de la tropa.
Es casi imposible tipificar la conducta sexual humana pero en prácticamente todos los grupos parece tener algo de tabú, pues se ocultan para la cópula y aún los machos y hembras alfa requieren casi en secreto a hembras y machos jóvenes para copular, a los que parecen tener derecho en virtud de su status. En general parecen tener preferencia por los individuos que recién maduraron sexualmente, pero la competencia es tan reñida que se vigilan fuertemente unos a otros para que nadie se adelante y goce de los púberes libremente. Muestran una preocupación excesiva por el sexo y parecen avaros guardando la fortuna propia y la ajena, sin permitir que esta circule libremente, aunque bien que lo haga en cierto modo de contrabando.
Los conflictos
La territorialidad es otro rasgo que caracteriza a los humanos. Es normal, entre ellos, que un macho o hembra de cierta jerarquía delimite claramente su territorio y agreda e incluso mate a los que osen invadirlo. El macho permite y cobija a alguna hembra dentro de su territorio, haciendo lo propio a veces la hembra dominante con algún macho de su interés, además de un cierto número de subordinados que son tolerados dentro del territorio a cambio de prestar ciertos servicios a la pareja dominante. A veces incluso la pareja dominante mantiene a la fuerza dentro de su territorio a los subordinados, a la manera que las hormigas toman como esclavas a otras.
Dada la jerarquización de la sociedad los dominantes se adueñan de los mejores territorios, aquellos con abrevaderos y manantiales, árboles frutales y buenos pastos o algún otro bien que consideren valioso, y expulsan de el a los sujetos de menor rango. Pero a diferencia de otras especies donde una vez que comen los dominantes se permite que se acerquen los subordinados, aquí no se permite a los subordinados acercarse en modo alguno. Se ha visto que dejan a los frutos pudrirse y los pastos quemarse antes que permitir la entrada de extraños.
Así debido a la concentración de recursos por parte de unos cuantos sujetos dominantes, se ha visto poblaciones enteras sucumbir de inanición. Al parecer nadie se ha preguntado si este comportamiento es patológico, cosa que han señalado reiteradamente para ciertas facetas de su conducta sexual.
Podríamos decir que las características más conspicuas de los humanos son su gran agresividad, que le han permitido colonizar todo el planeta y eliminar a todos sus competidores, su gran capacidad reproductiva que le ha ayudado en su expansión a lo largo y ancho del planeta. Ya mencionamos a los alfa que envían a la muerte a miles y millones de subordinados; a veces, parece que se tomaran represalias o castigos en contra de estos sujetos que de alguna manera son responsables de la muerte de tantos, pero otras parece que se les premia y condecora; obviamente, esto es difícil de interpretar para cualquier observador. Incluso se ha reconocido últimamente la utilidad que pueden tener para quienes detentan el poder los sujetos que por cuestiones sin duda genéticas son lo que ellos llaman “psicópatas”, sujetos de una depravación natural: depravación conforme a natura y de quienes señala H. Melville (Billy Budd, marinero) “no tienen vicios ni pecados pequeños. No toman parte en nada sórdido o sensual; de talante equilibrado y conducta discreta parecen estar sujetos a la ley de la razón, pero sólo la utilizan para llevar a cabo lo irracional; es decir, para el cumplimiento de un objetivo que en lo gratuito de la maldad parecería participar de la locura, pero donde aplicará un juicio frío, sagaz y cuerdo”. Podría decirse que estos son los únicos que no matan en el nombre de Dios.
Los psicópatas, al parecer, han abundado en todas las épocas, pero han sido más o menos perseguidos dependiendo de los vaivenes de la sociedad a la que pertenezcan; como dijimos, últimamente se les ha valorado por la utilidad que pueden tener para los dominantes. A otros, sin ajustarse acaso a lo dicho para los psicópatas, se les ha visto entrar a campamentos donde hay machos viejos, hembras, críos y jóvenes desarmados a los que comienzan a matar en un frenesí semejante al que se reporta para los chimpancés en algunos casos, cuando despedazan a un compañero y luego comen su carne. En documentos antiguos se hace referencia a las matanzas que hacían entre grupos; se podían matar uno o varios individuos y luego se procedía a devorarlo. Y aunque parece que pueden cometer este tipo de actos sin pestañear siquiera, no parece algo permitido. En todo caso, se permite el sacrificio o la matanza, pero no se devora a la víctima, ¿Acaso para evitar la transmisión de ciertas enfermedades?, Como la encefalopatía espongiforme. En el pasado se comprobó que esta enfermedad se transmitía al comer víctimas infectadas.
Su sociedad ordenada en jerarquías, casi castas, aún no bien estudiada y comprendida pues pese a que las hembras parecen tener un papel subordinado parecen tener el control de todo de manera sutil. Son ellas quienes se pasan largos años tratando de enseñar a los jóvenes como buscar y preparar alimentos, como “hacer” su cama y mantener recogido y aseado a fin de alejar las enfermedades del territorio que ocupa la familia. Los machos se ven torpes para casi todo este tipo de tareas, pese a la preocupación de la hembra. En cierto modo recuerdan a las hembras chimpancés enseñando a los jóvenes a atrapar termitas con una rama, o a partir nueces con un palo y una piedra. Además, existen lugares especiales donde acuden los jóvenes para ser enseñados sobre todo lo referente a los propios humanos; pasan largos años allí antes de que sean admitidos a tomar parte en alguna otra actividad. Se les enseña a ser dóciles y a obedecer órdenes; a quién se muestra rebelde se le castiga y/o excluye. Dado que estiman en mucho lo que ellos llaman “premios”, a los más sobresalientes se les premia mucho a fin de que sean emulados por los otros. Se cree que con esto los machos y hembras dominantes también evitan o postergan la disputa por el poder, que podría ser muy reñida si no se les descalificara de esta forma a los jóvenes, fuertes y en plenitud de facultades físicas. Aquí volvemos a lo de las castas: pese a su juventud muchos individuos jóvenes de las castas más desprotegidas son reclutados para el trabajo sin que se les envíe a esos sitios de aprendizaje. Esto podría explicar el que, cuando avanzan en manada traten de pasarse unos otros, sin ningún orden aparente, atropellándose. Por qué avanzar en grupo es una de las primeras cosas que aprenden. Siempre respetando las jerarquías.
Será interesante observar el crecimiento poblacional pues si bien la solidaridad se hace presente cuidando de los recién nacidos, la gran densidad poblacional parece ir liberando o propiciando mecanismos tendientes a reducir el número de individuos, como la agresividad intraespecífica y la baja natalidad entre las capas superiores de la población. La aparición de los psicópatas podría deberse a uno de estos mecanismos autorreguladores de la población.
Todas las disparidades en comportamiento llegan al grado que se ha reportado que un mismo gesto o actitud, llega a ser desconcertante para ellos y entre ellos; se supone que darse la mano y sonreírse es una muestra de amistad (a veces de sometimiento), pero puede suceder que inmediatamente después, o luego de un lapso, uno de los salutantes mate arteramente al otro, o se enfrasquen en peleas por demás sangrientas. Lo que casi puede asegurarse es que hasta cuando juran ser sinceros están mintiendo. Su arte en el fingimiento es tal que aún entre ellos les es difícil discernir cuando están “actuando” y cuando su actitud es verdadera. Es difícil elaborar un estudio sistemático sobre la etología de esta especie dominante que ha arrasado con todo; si la diversidad en comportamiento se debe a que son en realidad varias especies, es algo que debería estudiarse, como se dijo.
Parecen estar en un proceso de radiación muy acelerado; ocupan todos los nichos posibles: los hay omnívoros, carnívoros, herbívoros, planeadores, anfibios. La omnivoría parece ser la condición primitiva en ellos y la que podría explicar en parte su gran éxito como especie. Sus primos más cercanos, los chimpancés, lo son en cierto grado, lo que apoya esta hipótesis. Se diría que esta especie crea y ocupa nuevos nichos para evitar la extinción de buena parte de su población, reduciendo la competencia entre ellos. Algunos son de actividades diurnas, otros muestran su mayor actividad durante la noche y aún otros lo hacen a intervalos, durante el día y la noche. Al parecer, paralelamente con esta radiación se da una fijación de características como la hipercinesia, la astucia y desconfianza, la agresividad misma. En algunos grupos se observa cierta pasividad, estolidez en otros. Algunos de estos grupos viven dentro del seno de otro u otros grupos. A la manera de lo reportado para los arrecifes de coral o la selva, por ejemplo, se podría decir que unos viven en la base o el fondo del ecosistema, otros en medio y otros ocupando los posibles huecos que quedan entre un nivel y otro. Algunos toman sobre sí la tarea de asear a los habitantes del ecosistema y de esta manera aseguran su alimento. Algunos más parecen especializarse en recoger los restos de alimentos que dejan los otros miembros. Como en todo ecosistema que se acerca a la madurez, ningún nutrimento se desperdicia, se ocupan todos los nichos (el espacio/tiempo) y todo parece reciclarse dentro del propio sistema. Aunque, como es obvio, no deja de tener cierto intercambio de materia y energía con su entorno. La paradoja es que al no haber “productores”, dependen enteramente de lo que les llega desde el exterior. Esto y su alta densidad poblacional parecen amenazar con el caos sus ecosistemas.
Aunque no se tienen resultados a la mano –al parecer los mantienen en secreto- ellos mismos han llevado a cabo experimentos masivos donde exponen a poblaciones enteras a agentes mutagénicos y/o cancerígenos. Entre estos sujetos de experimentación se incluye a los grupos profesionales armados. Parece no haber resultados concluyentes, al menos en cuanto a obtener sujetos mutantes con mejores características que sus progenitores. No hay noticia de que se haya obtenido un solo mutante extraordinario y benéfico. Para estos experimentos parecían usarse machos en su mayoría, pero quizá debido a una corrección metodológica ahora ya se incluyen hembras jóvenes en mayor número e, incluso, preñadas. Es de esperarse que con estas modificaciones se obtengan resultados más rápidamente, si no espectaculares.
Finalmente, la secuenciación del genoma humano y su comparación con grupos locales y hasta cierto punto aislados, ha confirmado que hay ciertos cambios de nucleótidos presentes en un grupo pero no en otro. Será interesante continuar con este tipo de investigaciones. Quizá tengamos la suerte de “ver a la evolución en plena acción”.
Etología:
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Etología:
El eslabón perdido de la agresividad humana.
La naturaleza de la agresión en el ser humano.
Agresión intracultural.
Etología y guerra.
Raìz biológica de las normas éticas
Conclusión
Bibliografía
La Etologìa es la ciencia que estudia el comportamiento de los seres vivos con relaciòn a su entorno o medio ambiente, y ya que el ser humano es vivo e interactùa dentro de un medio, se le considera apto de estudio y orìgen de la impotencia para entender sus diversas reacciones ante estimulos, que han tratado, por cierto ser definidos por parte de ciencias como la psicología, biología, y otras, sin embargo, el identificar conductas propias del humano y encontrarlas similares a las de ciertas especies animales resulta un nuevo reto, y por lo tanto, una nueva ventana para explorar.
La selección natural obra en el caso de la conducta de los animales, pero asimismo, se manifiesta en el comportamiento a veces denominado animal que ostenta el mismo ser humano, derivado primordialmente de su orìgen e influenciado por su entorno, pero tambièn y en combinación con su esencia innata y a lo que se denomina “preprogramaciòn”.
Aunque algunos autores han determinado que las preprogramaciones no son enteramente innatas, se ha establecido muchas veces el desarrollo de la conducta se produce merced a una interacción en retroalimentaciòn entre el aprendizaje y las predisposiciones genéticas.
Con el fin de ratificar la veracidad de pre-programaciones innatas los etólogos acostumbran a recurrir a experimentos de privación con individuos, (en los que no se imponen privaciones por motivos morales, sino que se manejan las mismas privaciones inherentes al individuo) niños sordos y ciegos de nacimiento, a veces tambièn privados del sentido del tacto.
"Los niños, que se crían en un silencio eterno, ríen y lloran como nosotros pese a que no han podido copiar estos gestos de nadie. En caso de enojo muestran las arrugas verticales de ira y golpean con el pie en el suelo, asimismo, defienden su territorio y definen lo que les molesta de acuerdo a sus posibilidades”
Las pruebas ¹ dan razón incluso del desarrollo de actitudes sociales básicas de gran importancia para nosotros como lo son la confianza hacia el conocido y el temor espontáneo al extraño y es muy perceptible la aparición de mecanismos desencadenadores de las series conductuales, las cuales se activan en respuesta a estímulos clave.
La naturaleza de la agresión en el ser humano.
Al ser humano lo caracterizan de manera remarcable, desde que existen registros formales las conductas agresivas, las cuales pueden ser calificadas incluso como incomprensibles, sin embargo, se ha determinado, que estas son integrantes de un sistema complejo de subsistemas de lucha compuestos -además por otros subsistemas de agresión y de defensa- y subsistemas de huìda ( formado por conductas de sumisión y de huida propiamente dicha), esto ha llevado a los etólogos a pensar que la agresión no es un mero fenómeno, sino que antes bien, responde a las presiones de la selección natural de distintas maneras: por poner un ejemplo, los módulos de comportamiento agresivo, distribuyen a los individuos en el territorio, ajustando las presiones de la natalidad a los recursos disponibles. Por así decirlo, la agresión misma, forza un panorama de repoblación extensiva, difundiendo a algunos individuos (los perdedores de cada combate) a lo largo de territorios menos favorables. De este modo, la agresión es indudablemente funcional de cara a la selección natural,- una estrategia evolutiva-.
Lo que es cierto, es que la agresión es funcional en el seno de la evolución y en base a esto cumple con diferentes cometidos:
Conducta territorial : que junto a las señales aromáticas y otros mecanismos, sirven para subrayar la exclusividad de un territorio evitando la superpoblación.
Agresión vinculada a la conservación de las pautas grupales, es decir, el individuo que no coopera, y es distante, es atacado por los de su propia especie
En situaciones de rivalidad sexual, para servir al orden de la reproducción, asegurándose así en las luchas por el apareamiento (o preservación de la especie) y la buena salud de la progenie.
La agresión cumple su papel en la delimitación y conservación de jerarquías sociales.
En cualquiera de los casos, el hecho de la agresión descansa según los etólogos en adaptaciones de base fisiológica en las que se destacan ciertas caracterìsticas que tambièn pueden ser observadas en grupos de chimpancès:
En la rivalidad por cuestiones jerárquicas abundan los comportamientos de amenaza y escasean los de ataque.
Lucha contagiosa: en un combate suelen inmiscuirse terceros.
Como reacción frente a intrusos o a comportamientos divergentes de la pauta normal del grupo.
Sistemas conductuales de instigación dirigidos contra baduinos y seres humanos sustancialmente idénticas a las ejecutadas intraespecie.
La cuestión que se plantea a la investigación en etología, una vez analizadas las pautas de comportamiento de nuestros parientes filogenèticos, no es otra que la identificación del tipo agresivo de los seres humanos sean cuales sean sus esferas culturales de partida.
Agresión intracultural.
Como ya se habìa mencionado, entre los niños pueden desencadenarse modos agresivos de conducta (independientemente de sus capacidades fìsicas) por una serie de situaciones precisas como las siguientes:
Robo de objetos frente a la defensa de los mismos, defensa (usurpación del lugar junto a la madre o del puesto en el lugar del juego), rechazo o intolerancia ante la presencia o la cercanía de forasteros, agresiones en el contexto del juego y agresión como conducta exploratoria por parte de los niños, como escrutamiento de los límites de la libertad social.
En lo que a los adultos se refiere, se observan conductas agresivas intergrupales, comportamientos punzantes o de burla y ridiculización frente a las divergencias con respecto a las pautas grupales comunes, se hace uso del poder, no sòlo verbal sino fìsico, ante cualquier situación de divergencia y se defienden las creencias y convicciones de manera fèrrea, por lo que podemos afirmar que el hombre es capaz de configurar su conducta de las maneras más diversas ; existen culturas que persiguen un ideal pacífico e igualitario y otras extraordinariamente belicosas y jerarquizadas. Esta versatilidad, no obstante, no prueba que la naturaleza humana sea la materia prima más indiferenciada de todas.
La educación también puede reprimir inclinaciones innatas muy específicas y diferenciadas, como la aspiración a la jerarquía y la agresividad.
Etologìa y guerra.
“Todos los mecanismos de vinculación al grupo son genéticamente muy antiguos, y es bastante probable que se desarrollaran mano a mano con los cuidados de la progenie. De este modo, las aves y los mamíferos adquirieron, cada cual por su parte, la facultad de apoyarse mutuamente y de formar grupos altruistas cuyos miembros libran juntos la lucha por la existencia.”³
La guerra, definida en términos de conflicto armado intergrupal humano, aparece como resultado de un proceso de evolución cultural, de hecho, se puede constatar que la evolución cultural se basa en preadaptaciones biológicas como el congénito "rechazo al extranjero" (o xenofobia), causas por demàs propiciadoras del aislamiento y de la consideración de las relaciones intergrupales como relaciones interespecies. La guerra se basa entonces en el rechazo al extraño que en el hombre es una adaptación previa y al mismo tiempo una disposición innata hacia la agresividad.
Según Fromm, la agresividad humana està directamente relacionada con la frustración no manejada que ostenta el ser humano, la guerra entonces, vendría a ser un producto cultural degenerado, derivado de deseos sádicos. Otros investigadores como Walsh defienden en cambio la idea de que la guerra no es otra cosa que una plataforma al servicio del odio de los jerarcas, con el propòsito firme de poseer tierras, fuentes de recursos y otros bienes de vital interés para las comunidades, en el marco tantas y tantas veces de formas de interacuaciòn inestables (por causas climáticas, demográficas, etc.)
Sin embargo, en nuestros dìas otros factores juegan papeles predominantes como las modernas armas bélicas que combinadas con la especie cultural neutralizan los mecanismos inhibitorios etológicos del instinto agresivo (ya que se torna màs fácil ejercer la agresión), y queda expuesta la cultura como una agresión predatoria o defensiva, pasando por alto cualquier norma ò ètica. En el libro "La agresividad en la sociedad", Store pone como ejemplo de la sociedad ideal a un sistema basado en la jerarquía, fundamentada en la dominación del mas fuerte , es decir, de los superiores, y la sumisión total de los mas débiles, de los inferiores, donde se representa una sociedad ideal. Apoya el autor, ademàs, la idea de que en todas las sociedades deberían existir víctimas propiciatorias, como los intocables de la India o los proscritos de Japón, ya que son muy útiles para descargar tensiones hostiles y no reprimirlas dentro de la sociedad.
Aunque esta sociedad ideal en esencia, forma y fondo, se opone totalmente a una sociedad democrática, el autor manifiesta que como sistema práctico para controlar y hacer uso de la agresividad competitiva, la democracia parece ser el mejor sistema hasta ahora. De fundamento lento e inseguro, la democracia tiene como ventaja la oposición, que actúa como freno para el Gobierno y que también permite un apasionado desacuerdo.
Raìz biològica de las normas èticas
El mandamiento que dice "no matarás" se encuentra de una u otra forma en todos los pueblos, incluso entre los cazadores de cabezas y los caníbales. En ninguna parte está permitido en general matar a un semejante. Seguramente esto es ya bueno por razones de conveniencia objetiva, puesto que la convivencia social apenas sería imaginable sin tal reglamentación. Mas lo interesante es saber si reconocemos esta ley solamente por la razón o si al hacerlo seguimos una tendencia innata. De ser así nuestra esperanza de convivencia pacífica tendrá mejor fundamento que si hemos de imponer la fidelidad y obediencia a la ley mediante la fuerza y la razón pura solamente, es decir, como mecanismos inhibitorios.
También se puede señalar que muchos mecanismos inhibitorios de la agresión exhiben un idéntico origen, como parte de los inhibidores consisten en el desarrollo de pautas infantiles de comportamientos (solicitudes de alimentación boca a boca en los lobos y los perros etc).
En base a la norma ha surgido en los humanos una muy ideal repugnancia al acto de matar al congénere (expresada subjetivamente como compasión) y aunque pudiera tomarse como tal, esta no es la única norma moral que se basa en coordinaciones hereditarias. Muy probablemente otros valores tales como la obediencia a la autoridad o la lealtad al propio grupo - en este caso y en nuestros términos, normas más bien morales que éticas- descansan sobre pre-programaciones innatas.
La evolución de las especies es lo que es, al margen de la ética o de la moral aunque la moral y la ética no puedan ser lo que son al margen de la evolución. Lo que es necesario remarcar, es el hecho del fundamento agresivo de los seres humanos, si bien puede estar enfocado – al igual que como se manifieste en cualquier otra especie animal- a subsistir y proteger sus medios, -por cierto finitos y vitales- para preservar la especie, no està encaminada de manera òptima, en cuanto a tomar en cuenta los derechos de los demàs individuos. Es por esto, que se deben tomar ciertas pautas para el manejo de estas situaciones, algunas de estas conductas me atrevo a exponer son:
1. Compartir la Tierra (cada kilómetro cuadrado) con las otras especies, de manera respetuosa y generosa
La biodiversidad es la única forma de tener paz en la agricultura, se deben tener presentes hasta a las màs mìnimas especies, ya que por ejemplo, los insectos, como ácaros y otros bichos pueden destruir los cultivos y dejarnos en el hambre, sólo el equilibrio ecológico controla las plagas.
2. No sobrepoblar. Para evitar el hambre y las epidemias recurrentes hay que tomar en cuenta la capacidad de carga humana de cada país y ajustarse a ella. Nuestro país en lo particular, y el mundo en lo general, están sobrepoblados y en la pobreza. Téngase presente que sin el ahorro reproductivo no habrá ahorro económico, que a su vez es indispensable para el desarrollo sostenible. También, no sobrepoblar es indispensable para tener biodiversidad.
3. No derrochar. Austeridad y autocontrol en el uso de materia y energía son requisitos indispensables para el desarrollo sostenible y la armonía con el ecosistema porque tanto material como energía tienen costo ecológico.
4. No contaminar. En la naturaleza no hay contaminación, la energía tiene un flujo lineal, del sol a la tierra, de la tierra al espacio, el balance es cero. La materia tiene un flujo cíclico, toda materia es usada repetitivamente sin límite. Cumplir con este principio ecológico es requisito para la armonía con la naturaleza. Al no derrochar y no sobrepoblar evitamos contaminar.
5. Cuidar la calidad biológica y cultural de la especie humana. En la naturaleza, los individuos marginales no se reproducen, no pasan sus malos genes a la siguiente generación. En el humano esto es doble: se trata de genes e ideas; estos es algo a lo cual la sociedad se niega a darle la cara; no hacerlo es renunciar de antemano al desarrollo sostenible y al estado de equilibrio. Sólo un pueblo sano biológico y culturalmente vive en armonía con la naturaleza.
Conclusión
Los valores etológicos, los que ser refieren al Ser, han sido practicados por la humanidad a lo largo de siglos y milenios, sin ellos no se puede Ser, esto demuestra su condición natural; son intrínsecos a la conducta de una especie social.
En conclusión pues, los seres humanos son los más progresivos con arreglo a una variedad de criterios posibles. Pero debe constatarse que, sin embargo, la humanidad no es la especie más progresiva con arreglo a todos los criterios posibles, se deben de empezar a tomar en cuenta factores determinantes como la autoestima y el respeto a la persona humana, lo cuales deben iniciarse en el respeto a la vida y al entorno en que ésta se desarrolla. Por su propio bien, desde el punto de vista de supervivencia, seguridad y felicidad, la sociedad debe aceptar que los valores ecológicos son los más importantes de todo su marco vital, si se desea subsistir de manera adecuada y seguir perteneciendo a un entorno, sin querer dominarlo, y en el intento, destruirlo hasta estar dispuestos a morir.
Recordemos pues, que el fin justifica los medios, ¿pero es en realidad el poder territorial y jeràrquico, razòn suficiente para aniquilar a nuestro pròjimo en aras de la subsistencia y la generaciòn de desarrollo?
El Desarrollo en nuestros dìas debe ser una filosofía de la vida en la cual la sociedad busca la armonía entre los individuos que la integran y las instituciones que la sirven, así como la armonía de la sociedad con el ecosistema que la sustenta, reconociéndose la sociedad como producto evolutivo y parte constitutiva del ecosistema y sujeta a las leyes de un ecosistema en clímax, todo dentro del marco legal que debe normar la conducta de humanos e instituciones.
Dicho marco legal integra el conjunto de valores que tipifica a una sociedad dedicada a practicar el Desarrollo Sostenible y debe ser, si se desea la supervivencia, la herramienta bàsica para la regulación de la conducta del hombre hacia su entorno evolutivo, de manera tal, que se actùe de acuerdo a la norma y no que la norma se cree de acuerdo al deseo de acciòn del hombre, sin ir màs lejos menciono el caso de la guerra de Irak, en la que la normatividad y las instituciones indicaban un proceso mediante el cual se sometiera el caso de este paìs a un mayor y màs profundo estudio, mientras que el mayor impulso humano no iba apuntalado hacia la seguridad mundial, sino a la sustentabilidad de la hegemonìa en todos los sentidos, ya que de contar con los elementos necesarios en materia hegemònica (energèticos, militares, econòmicos), asegura la subsistencia sin duda, a expensas de los demàs pueblos.
Cuando se observa la situación actual en el mundo, con países muy ricos y otros muy pobres y con personas muy ricas y otras muy pobres dentro de cualquiera de ambos países, es inevitable pensar que se trata de una situación resultante del comportamiento del hombre desde su aparición sobre la Tierra. Cuando se comparan las fotografías de los prisioneros de un campo de concentración de la segunda guerra mundial, que representan esqueletos vivientes, con las que nos muestran hoy los telediarios sobre el hambre en diferentes países africanos, se aprecia que son muy parecidas, ambas son el resultado de las luchas mantenidas por diversos grupos para conseguir el mayor nivel jerárquico en el mundo.
Esa desigualdad es el resultado de un comportamiento primario, propio de una especie recién aparecida y que posee una gran potencialidad psíquica, pero que todavía está lejos de manifestar en su plenitud, y que difícilmente lo llegará manifestar si sigue por ese camino, porque antes se destruirá así misma. En la medida en que se siga potenciando la cultura del dominante, del mejor, del primero, del vencedor, sólo lograremos que esas diferencias se acentúen, por lo que será imposible que la potencialidad psíquica de que dispone nuestra especie llegue a ser una realidad.
Para lograrlo es necesario un cambio cualitativo en el comportamiento, de modo que entremos en la cultura del hacerlo bien porque me gusta, y porque me gusta lo haré cada vez mejor. Este cambio cualitativo es semejante al que se da entre un niño y un adulto formado, y el que hace que la potencialidad del niño llegue a ser una realidad en el adulto formado. En nuestras manos está el seguir por uno u otro camino y tal vez esa sea la grandeza de la libertad.
Bibliografía
¹ ² “Guerra y Paz”, Eibl-Eibesfedt, Pp. A104-105
³ “La agresión, el pretendido del mal”, K. Lorenz
“Sociología norteamericana: un diagnòstico de nuestro tiempo”, Dr, Asael Mercado Maldonado
Por
Ma. Luisa Blanco
mluisa_bb@hotmail.com
Colaboración:
Dr. Ásael Mercado Maldonado.
Etología:
El eslabón perdido de la agresividad humana.
La naturaleza de la agresión en el ser humano.
Agresión intracultural.
Etología y guerra.
Raìz biológica de las normas éticas
Conclusión
Bibliografía
La Etologìa es la ciencia que estudia el comportamiento de los seres vivos con relaciòn a su entorno o medio ambiente, y ya que el ser humano es vivo e interactùa dentro de un medio, se le considera apto de estudio y orìgen de la impotencia para entender sus diversas reacciones ante estimulos, que han tratado, por cierto ser definidos por parte de ciencias como la psicología, biología, y otras, sin embargo, el identificar conductas propias del humano y encontrarlas similares a las de ciertas especies animales resulta un nuevo reto, y por lo tanto, una nueva ventana para explorar.
La selección natural obra en el caso de la conducta de los animales, pero asimismo, se manifiesta en el comportamiento a veces denominado animal que ostenta el mismo ser humano, derivado primordialmente de su orìgen e influenciado por su entorno, pero tambièn y en combinación con su esencia innata y a lo que se denomina “preprogramaciòn”.
Aunque algunos autores han determinado que las preprogramaciones no son enteramente innatas, se ha establecido muchas veces el desarrollo de la conducta se produce merced a una interacción en retroalimentaciòn entre el aprendizaje y las predisposiciones genéticas.
Con el fin de ratificar la veracidad de pre-programaciones innatas los etólogos acostumbran a recurrir a experimentos de privación con individuos, (en los que no se imponen privaciones por motivos morales, sino que se manejan las mismas privaciones inherentes al individuo) niños sordos y ciegos de nacimiento, a veces tambièn privados del sentido del tacto.
"Los niños, que se crían en un silencio eterno, ríen y lloran como nosotros pese a que no han podido copiar estos gestos de nadie. En caso de enojo muestran las arrugas verticales de ira y golpean con el pie en el suelo, asimismo, defienden su territorio y definen lo que les molesta de acuerdo a sus posibilidades”
Las pruebas ¹ dan razón incluso del desarrollo de actitudes sociales básicas de gran importancia para nosotros como lo son la confianza hacia el conocido y el temor espontáneo al extraño y es muy perceptible la aparición de mecanismos desencadenadores de las series conductuales, las cuales se activan en respuesta a estímulos clave.
La naturaleza de la agresión en el ser humano.
Al ser humano lo caracterizan de manera remarcable, desde que existen registros formales las conductas agresivas, las cuales pueden ser calificadas incluso como incomprensibles, sin embargo, se ha determinado, que estas son integrantes de un sistema complejo de subsistemas de lucha compuestos -además por otros subsistemas de agresión y de defensa- y subsistemas de huìda ( formado por conductas de sumisión y de huida propiamente dicha), esto ha llevado a los etólogos a pensar que la agresión no es un mero fenómeno, sino que antes bien, responde a las presiones de la selección natural de distintas maneras: por poner un ejemplo, los módulos de comportamiento agresivo, distribuyen a los individuos en el territorio, ajustando las presiones de la natalidad a los recursos disponibles. Por así decirlo, la agresión misma, forza un panorama de repoblación extensiva, difundiendo a algunos individuos (los perdedores de cada combate) a lo largo de territorios menos favorables. De este modo, la agresión es indudablemente funcional de cara a la selección natural,- una estrategia evolutiva-.
Lo que es cierto, es que la agresión es funcional en el seno de la evolución y en base a esto cumple con diferentes cometidos:
Conducta territorial : que junto a las señales aromáticas y otros mecanismos, sirven para subrayar la exclusividad de un territorio evitando la superpoblación.
Agresión vinculada a la conservación de las pautas grupales, es decir, el individuo que no coopera, y es distante, es atacado por los de su propia especie
En situaciones de rivalidad sexual, para servir al orden de la reproducción, asegurándose así en las luchas por el apareamiento (o preservación de la especie) y la buena salud de la progenie.
La agresión cumple su papel en la delimitación y conservación de jerarquías sociales.
En cualquiera de los casos, el hecho de la agresión descansa según los etólogos en adaptaciones de base fisiológica en las que se destacan ciertas caracterìsticas que tambièn pueden ser observadas en grupos de chimpancès:
En la rivalidad por cuestiones jerárquicas abundan los comportamientos de amenaza y escasean los de ataque.
Lucha contagiosa: en un combate suelen inmiscuirse terceros.
Como reacción frente a intrusos o a comportamientos divergentes de la pauta normal del grupo.
Sistemas conductuales de instigación dirigidos contra baduinos y seres humanos sustancialmente idénticas a las ejecutadas intraespecie.
La cuestión que se plantea a la investigación en etología, una vez analizadas las pautas de comportamiento de nuestros parientes filogenèticos, no es otra que la identificación del tipo agresivo de los seres humanos sean cuales sean sus esferas culturales de partida.
Agresión intracultural.
Como ya se habìa mencionado, entre los niños pueden desencadenarse modos agresivos de conducta (independientemente de sus capacidades fìsicas) por una serie de situaciones precisas como las siguientes:
Robo de objetos frente a la defensa de los mismos, defensa (usurpación del lugar junto a la madre o del puesto en el lugar del juego), rechazo o intolerancia ante la presencia o la cercanía de forasteros, agresiones en el contexto del juego y agresión como conducta exploratoria por parte de los niños, como escrutamiento de los límites de la libertad social.
En lo que a los adultos se refiere, se observan conductas agresivas intergrupales, comportamientos punzantes o de burla y ridiculización frente a las divergencias con respecto a las pautas grupales comunes, se hace uso del poder, no sòlo verbal sino fìsico, ante cualquier situación de divergencia y se defienden las creencias y convicciones de manera fèrrea, por lo que podemos afirmar que el hombre es capaz de configurar su conducta de las maneras más diversas ; existen culturas que persiguen un ideal pacífico e igualitario y otras extraordinariamente belicosas y jerarquizadas. Esta versatilidad, no obstante, no prueba que la naturaleza humana sea la materia prima más indiferenciada de todas.
La educación también puede reprimir inclinaciones innatas muy específicas y diferenciadas, como la aspiración a la jerarquía y la agresividad.
Etologìa y guerra.
“Todos los mecanismos de vinculación al grupo son genéticamente muy antiguos, y es bastante probable que se desarrollaran mano a mano con los cuidados de la progenie. De este modo, las aves y los mamíferos adquirieron, cada cual por su parte, la facultad de apoyarse mutuamente y de formar grupos altruistas cuyos miembros libran juntos la lucha por la existencia.”³
La guerra, definida en términos de conflicto armado intergrupal humano, aparece como resultado de un proceso de evolución cultural, de hecho, se puede constatar que la evolución cultural se basa en preadaptaciones biológicas como el congénito "rechazo al extranjero" (o xenofobia), causas por demàs propiciadoras del aislamiento y de la consideración de las relaciones intergrupales como relaciones interespecies. La guerra se basa entonces en el rechazo al extraño que en el hombre es una adaptación previa y al mismo tiempo una disposición innata hacia la agresividad.
Según Fromm, la agresividad humana està directamente relacionada con la frustración no manejada que ostenta el ser humano, la guerra entonces, vendría a ser un producto cultural degenerado, derivado de deseos sádicos. Otros investigadores como Walsh defienden en cambio la idea de que la guerra no es otra cosa que una plataforma al servicio del odio de los jerarcas, con el propòsito firme de poseer tierras, fuentes de recursos y otros bienes de vital interés para las comunidades, en el marco tantas y tantas veces de formas de interacuaciòn inestables (por causas climáticas, demográficas, etc.)
Sin embargo, en nuestros dìas otros factores juegan papeles predominantes como las modernas armas bélicas que combinadas con la especie cultural neutralizan los mecanismos inhibitorios etológicos del instinto agresivo (ya que se torna màs fácil ejercer la agresión), y queda expuesta la cultura como una agresión predatoria o defensiva, pasando por alto cualquier norma ò ètica. En el libro "La agresividad en la sociedad", Store pone como ejemplo de la sociedad ideal a un sistema basado en la jerarquía, fundamentada en la dominación del mas fuerte , es decir, de los superiores, y la sumisión total de los mas débiles, de los inferiores, donde se representa una sociedad ideal. Apoya el autor, ademàs, la idea de que en todas las sociedades deberían existir víctimas propiciatorias, como los intocables de la India o los proscritos de Japón, ya que son muy útiles para descargar tensiones hostiles y no reprimirlas dentro de la sociedad.
Aunque esta sociedad ideal en esencia, forma y fondo, se opone totalmente a una sociedad democrática, el autor manifiesta que como sistema práctico para controlar y hacer uso de la agresividad competitiva, la democracia parece ser el mejor sistema hasta ahora. De fundamento lento e inseguro, la democracia tiene como ventaja la oposición, que actúa como freno para el Gobierno y que también permite un apasionado desacuerdo.
Raìz biològica de las normas èticas
El mandamiento que dice "no matarás" se encuentra de una u otra forma en todos los pueblos, incluso entre los cazadores de cabezas y los caníbales. En ninguna parte está permitido en general matar a un semejante. Seguramente esto es ya bueno por razones de conveniencia objetiva, puesto que la convivencia social apenas sería imaginable sin tal reglamentación. Mas lo interesante es saber si reconocemos esta ley solamente por la razón o si al hacerlo seguimos una tendencia innata. De ser así nuestra esperanza de convivencia pacífica tendrá mejor fundamento que si hemos de imponer la fidelidad y obediencia a la ley mediante la fuerza y la razón pura solamente, es decir, como mecanismos inhibitorios.
También se puede señalar que muchos mecanismos inhibitorios de la agresión exhiben un idéntico origen, como parte de los inhibidores consisten en el desarrollo de pautas infantiles de comportamientos (solicitudes de alimentación boca a boca en los lobos y los perros etc).
En base a la norma ha surgido en los humanos una muy ideal repugnancia al acto de matar al congénere (expresada subjetivamente como compasión) y aunque pudiera tomarse como tal, esta no es la única norma moral que se basa en coordinaciones hereditarias. Muy probablemente otros valores tales como la obediencia a la autoridad o la lealtad al propio grupo - en este caso y en nuestros términos, normas más bien morales que éticas- descansan sobre pre-programaciones innatas.
La evolución de las especies es lo que es, al margen de la ética o de la moral aunque la moral y la ética no puedan ser lo que son al margen de la evolución. Lo que es necesario remarcar, es el hecho del fundamento agresivo de los seres humanos, si bien puede estar enfocado – al igual que como se manifieste en cualquier otra especie animal- a subsistir y proteger sus medios, -por cierto finitos y vitales- para preservar la especie, no està encaminada de manera òptima, en cuanto a tomar en cuenta los derechos de los demàs individuos. Es por esto, que se deben tomar ciertas pautas para el manejo de estas situaciones, algunas de estas conductas me atrevo a exponer son:
1. Compartir la Tierra (cada kilómetro cuadrado) con las otras especies, de manera respetuosa y generosa
La biodiversidad es la única forma de tener paz en la agricultura, se deben tener presentes hasta a las màs mìnimas especies, ya que por ejemplo, los insectos, como ácaros y otros bichos pueden destruir los cultivos y dejarnos en el hambre, sólo el equilibrio ecológico controla las plagas.
2. No sobrepoblar. Para evitar el hambre y las epidemias recurrentes hay que tomar en cuenta la capacidad de carga humana de cada país y ajustarse a ella. Nuestro país en lo particular, y el mundo en lo general, están sobrepoblados y en la pobreza. Téngase presente que sin el ahorro reproductivo no habrá ahorro económico, que a su vez es indispensable para el desarrollo sostenible. También, no sobrepoblar es indispensable para tener biodiversidad.
3. No derrochar. Austeridad y autocontrol en el uso de materia y energía son requisitos indispensables para el desarrollo sostenible y la armonía con el ecosistema porque tanto material como energía tienen costo ecológico.
4. No contaminar. En la naturaleza no hay contaminación, la energía tiene un flujo lineal, del sol a la tierra, de la tierra al espacio, el balance es cero. La materia tiene un flujo cíclico, toda materia es usada repetitivamente sin límite. Cumplir con este principio ecológico es requisito para la armonía con la naturaleza. Al no derrochar y no sobrepoblar evitamos contaminar.
5. Cuidar la calidad biológica y cultural de la especie humana. En la naturaleza, los individuos marginales no se reproducen, no pasan sus malos genes a la siguiente generación. En el humano esto es doble: se trata de genes e ideas; estos es algo a lo cual la sociedad se niega a darle la cara; no hacerlo es renunciar de antemano al desarrollo sostenible y al estado de equilibrio. Sólo un pueblo sano biológico y culturalmente vive en armonía con la naturaleza.
Conclusión
Los valores etológicos, los que ser refieren al Ser, han sido practicados por la humanidad a lo largo de siglos y milenios, sin ellos no se puede Ser, esto demuestra su condición natural; son intrínsecos a la conducta de una especie social.
En conclusión pues, los seres humanos son los más progresivos con arreglo a una variedad de criterios posibles. Pero debe constatarse que, sin embargo, la humanidad no es la especie más progresiva con arreglo a todos los criterios posibles, se deben de empezar a tomar en cuenta factores determinantes como la autoestima y el respeto a la persona humana, lo cuales deben iniciarse en el respeto a la vida y al entorno en que ésta se desarrolla. Por su propio bien, desde el punto de vista de supervivencia, seguridad y felicidad, la sociedad debe aceptar que los valores ecológicos son los más importantes de todo su marco vital, si se desea subsistir de manera adecuada y seguir perteneciendo a un entorno, sin querer dominarlo, y en el intento, destruirlo hasta estar dispuestos a morir.
Recordemos pues, que el fin justifica los medios, ¿pero es en realidad el poder territorial y jeràrquico, razòn suficiente para aniquilar a nuestro pròjimo en aras de la subsistencia y la generaciòn de desarrollo?
El Desarrollo en nuestros dìas debe ser una filosofía de la vida en la cual la sociedad busca la armonía entre los individuos que la integran y las instituciones que la sirven, así como la armonía de la sociedad con el ecosistema que la sustenta, reconociéndose la sociedad como producto evolutivo y parte constitutiva del ecosistema y sujeta a las leyes de un ecosistema en clímax, todo dentro del marco legal que debe normar la conducta de humanos e instituciones.
Dicho marco legal integra el conjunto de valores que tipifica a una sociedad dedicada a practicar el Desarrollo Sostenible y debe ser, si se desea la supervivencia, la herramienta bàsica para la regulación de la conducta del hombre hacia su entorno evolutivo, de manera tal, que se actùe de acuerdo a la norma y no que la norma se cree de acuerdo al deseo de acciòn del hombre, sin ir màs lejos menciono el caso de la guerra de Irak, en la que la normatividad y las instituciones indicaban un proceso mediante el cual se sometiera el caso de este paìs a un mayor y màs profundo estudio, mientras que el mayor impulso humano no iba apuntalado hacia la seguridad mundial, sino a la sustentabilidad de la hegemonìa en todos los sentidos, ya que de contar con los elementos necesarios en materia hegemònica (energèticos, militares, econòmicos), asegura la subsistencia sin duda, a expensas de los demàs pueblos.
Cuando se observa la situación actual en el mundo, con países muy ricos y otros muy pobres y con personas muy ricas y otras muy pobres dentro de cualquiera de ambos países, es inevitable pensar que se trata de una situación resultante del comportamiento del hombre desde su aparición sobre la Tierra. Cuando se comparan las fotografías de los prisioneros de un campo de concentración de la segunda guerra mundial, que representan esqueletos vivientes, con las que nos muestran hoy los telediarios sobre el hambre en diferentes países africanos, se aprecia que son muy parecidas, ambas son el resultado de las luchas mantenidas por diversos grupos para conseguir el mayor nivel jerárquico en el mundo.
Esa desigualdad es el resultado de un comportamiento primario, propio de una especie recién aparecida y que posee una gran potencialidad psíquica, pero que todavía está lejos de manifestar en su plenitud, y que difícilmente lo llegará manifestar si sigue por ese camino, porque antes se destruirá así misma. En la medida en que se siga potenciando la cultura del dominante, del mejor, del primero, del vencedor, sólo lograremos que esas diferencias se acentúen, por lo que será imposible que la potencialidad psíquica de que dispone nuestra especie llegue a ser una realidad.
Para lograrlo es necesario un cambio cualitativo en el comportamiento, de modo que entremos en la cultura del hacerlo bien porque me gusta, y porque me gusta lo haré cada vez mejor. Este cambio cualitativo es semejante al que se da entre un niño y un adulto formado, y el que hace que la potencialidad del niño llegue a ser una realidad en el adulto formado. En nuestras manos está el seguir por uno u otro camino y tal vez esa sea la grandeza de la libertad.
Bibliografía
¹ ² “Guerra y Paz”, Eibl-Eibesfedt, Pp. A104-105
³ “La agresión, el pretendido del mal”, K. Lorenz
“Sociología norteamericana: un diagnòstico de nuestro tiempo”, Dr, Asael Mercado Maldonado
Por
Ma. Luisa Blanco
mluisa_bb@hotmail.com
Colaboración:
Dr. Ásael Mercado Maldonado.
Conducta social
Alguna de las experiencias, más intensas del hombre, y mucho de sus principales logros, se deben a su carácter social, a su afán de hacer algo y compartir conocimientos e ideas con otros hombres.Al mismo tiempo, las actitudes sociales del hombre incluyen hostilidad, intolerancia, y odios.Aunque no nos interesásemos en la conducta de los animales por sí misma, nuestro afán de dicha, nuestros deseos de sobrevivir, deberían alentarnos a ver atentamente el modo en que nuestros compañeros sociales, -los animales- tratan los serios problemas de vivir juntos.Hay momento en que la mayoría de los animales son "sociales".No es difícil apreciar el carácter social de las manadas de caza mayor africana, de los cardúmenes de peces, de los conjuntos de aves migratorias, ni de las sociedades de las termas.Pero el modo, que los animales se tratan entre sí, la forma en que "interactúan", no siempre puede de calificarse de "social". Por ejemplo, la interacción entre padres y descendientes es, a veces, rudaLa lucha entre machos rivales, parece incluso "antisocial" en la primavera. Sin embargo todas estas interacciones tienen mucho en común: dependen de las comunicaciones entre individuos.Los métodos básicos - que los distintos animales, emplean para esta comunicación- son iguales.La conducta social más sencilla es la manada, la bandada, o el cardumen ( o sea, estar juntos)Esto no quiere decir, que todos los agrupamientos de animales, sean socialesLos insectos que revolotean juntos en torno a una lámpara pueden haber sido atraídos por la luz, y no actuar en grupos, como no actúan los copos de nieve que caen al suelo.Para que el grupo pueda calificarse de social, los animales tienen que permanecer uno junto a otro cuando mudan de lugar. Algo retiene a las abejas en un enjambre, a los estorninos en una bandada, o a los gnus en una manada. Los animales sociales no sólo permanecen simplemente juntos, sino que actúan conjuntamenteUna familia de anadones en un parque hacen todo al mismo tiempo; comen juntos a su hora y se mantienen muy unidos a cualquier lugar que vayan, al bañarse lo hacen juntos, y después del baño -sin separarse- nadan hasta la orilla y allí de pie pasan una media hora acicalándose; luego duermen juntos.La conducta social depende de diversas interacciones entre individuos, desempeñando cada uno un papel en la comunicación con otros.
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Para comprender esto debemos hacer, respecto a la interacción social, la misma pregunta que acerca de un animal separado ¿Cómo beneficia la conducta social a una raza de animales? ¿Cómo está organizada? ¿Cómo se establecen los sistemas sociales, y como han surgido?Las interacciones sociales pueden ser útiles de muchos modos, a menudo manifiestosLa mayoría de las especies animales no existirían sin la colaboración entre el macho y la hembra, con el fin de reproducirseA su vez, la especie en la que el hijuelo recibe el cuidado de sus progenitores, necesita estrecha colaboración entre estos y el hijoVivir, aglomerados tiene también varias ventajas.Las orugas sociales se conservan calientes, unas a otras y de este modo, aceleran recíprocamente su desarrolloPuesto que la vida social brinda tantas ventajas, podríamos preguntar porque hay tantos animales solos o solitarios.La respuesta es que el estar solo puede ser también útil, aunque de modo diferente.Por ejemplo, la mayoría de los animales cuya forma o color se confunde con el medio -tales como orugas y ranas- viven esparcidosEsto se debe a que muchos animales de rapiña descubren a la presa más hábilmente disimulada, si ponen atención.Esto solo lo hacen cuando pueden encontrar bastantes animales, para que la cacería valga la pena.Los animales pueden vivir solos pero, para asegurar una vida relativamente solitaria, tienen que recurrir -entre otras cosas- a la luchaEste es el motivo por el cual tantos animales pelean periódicamenteHasta los animales sociales se mantienen, unos a otros, a cierta distancia estableciendo un límite a su apiñamiento.Muchos animales superiores defienden - al menos en la temporada de celo- su territorio.Así pues, un animal "solitario" interactúa a veces con otros y, desde este punto de vista, debemos llamarle también "social".(Bibliografía: Tinbergen Niko "Conducta animal", Ed Life Impreso e Arnoldo Mondadori Editore, Verona, Italia, Noviembre 1968)
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Para comprender esto debemos hacer, respecto a la interacción social, la misma pregunta que acerca de un animal separado ¿Cómo beneficia la conducta social a una raza de animales? ¿Cómo está organizada? ¿Cómo se establecen los sistemas sociales, y como han surgido?Las interacciones sociales pueden ser útiles de muchos modos, a menudo manifiestosLa mayoría de las especies animales no existirían sin la colaboración entre el macho y la hembra, con el fin de reproducirseA su vez, la especie en la que el hijuelo recibe el cuidado de sus progenitores, necesita estrecha colaboración entre estos y el hijoVivir, aglomerados tiene también varias ventajas.Las orugas sociales se conservan calientes, unas a otras y de este modo, aceleran recíprocamente su desarrolloPuesto que la vida social brinda tantas ventajas, podríamos preguntar porque hay tantos animales solos o solitarios.La respuesta es que el estar solo puede ser también útil, aunque de modo diferente.Por ejemplo, la mayoría de los animales cuya forma o color se confunde con el medio -tales como orugas y ranas- viven esparcidosEsto se debe a que muchos animales de rapiña descubren a la presa más hábilmente disimulada, si ponen atención.Esto solo lo hacen cuando pueden encontrar bastantes animales, para que la cacería valga la pena.Los animales pueden vivir solos pero, para asegurar una vida relativamente solitaria, tienen que recurrir -entre otras cosas- a la luchaEste es el motivo por el cual tantos animales pelean periódicamenteHasta los animales sociales se mantienen, unos a otros, a cierta distancia estableciendo un límite a su apiñamiento.Muchos animales superiores defienden - al menos en la temporada de celo- su territorio.Así pues, un animal "solitario" interactúa a veces con otros y, desde este punto de vista, debemos llamarle también "social".(Bibliografía: Tinbergen Niko "Conducta animal", Ed Life Impreso e Arnoldo Mondadori Editore, Verona, Italia, Noviembre 1968)
martes, 15 de septiembre de 2009
Etologia
El comportamiento de apego se define como toda conducta por la cual un individuo mantiene o busca proximidad con otra persona considerada como más fuerte. Se caracteriza también por la tendencia a utilizar al cuidador principal como una base segura, desde la cual explorar los entornos desconocidos, y hacia la cual retornar como refugio en momentos de alarma.
La amenaza de pérdida despierta ansiedad, y la pérdida ocasiona pena, tristeza, rabia e ira. El mantenimiento de estos vínculos de apego es considerado como una fuente de seguridad que permite tolerar esos sentimientos. El apego es claramente observable en la preocupación intensa que los niños pequeños muestran, con respecto a la localización exacta de las figuras parentales, cuando se encuentran en entornos poco familiares.
Origen, historia y desarrollo del concepto
Según John Bowlby, gran exponente y fundador de la teoría del apego, existe una necesidad humana universal para formar vínculos afectivos estrechos.
Bowlby se interesó en el tema a partir de la observación de las diferentes perturbaciones emocionales en niños separados de sus familias. Sus investigaciones lo llevaron a sostener que la necesidad de entablar vínculos estables con los cuidadores o personas significativas es una necesidad primaria en la especie humana. Tomó aportes de diversas disciplinas. Su contacto con los trabajos de Lorenz sobre la conducta instintiva de patos y gansos en 1951, fue clave. A partir de las observaciones de primates no humanos, se evidencia que el comportamiento de apego se da en las crías de casi todas las especies de mamíferos. La regla general es el mantenimiento de la proximidad por parte de un animal inmaduro a un adulto preferido, casi siempre la madre. Tal comportamiento, según los etólogos, tiene gran valor para la supervivencia, ya que brinda protección contra los depredadores. Para Bowlby, es concebido como una clase particular de comportamiento, distinto del nutricio y del sexual. Centrado en estos estudios, entre 1969 y 1980 desarrolló la teoría de apego y pérdida.
El punto central de la teoría está dado en la postulación de una relación causal entre las experiencias de un individuo con las figuras significativas (los padres generalmente), y su posterior capacidad para establecer vínculos afectivos. Nociones como ansiedad de separación y disposición básica del ser humano ante la amenaza de pérdida, tienen especial relevancia.
Sus observaciones de situaciones de separación prolongada, le permitieron clasificar la reacción de los niños en sucesivas etapas: 1) etapa inicial de protesta, caracterizada por una preocupación marcada acerca de la ubicación de la figura de apego, que se expresaba en llamadas esperanzadas y llanto. 2) Al cabo de unos días, los niños que continuaban separados atravesaban una fase de desesperación; aparentemente todavía preocupados por el progenitor perdido; mostraban llanto débil y paulatinamente más desesperanza. 3) Etapa de desapego: con el transcurrir del tiempo los niños se volvían apáticos y retiraban todo interés aparente por el entorno. Comenzaban, igualmente, a fijarse en el entorno inmediato, incluyendo las enfermeras y los otros niños. Los niños que llegaban a este estado, ignoraban y evitaban activamente la figura de apego primaria al llegar el momento de un eventual reencuentro, y algunos parecían no poder recordarla.
La teoría incluye conceptos del psicoanálisis, tales como el de medio ambiente facilitador de Winnicott. También incorporó conceptos de la psicología cognitiva; en el sentido que el individuo desarrolla dentro de sí modelos prácticos que representan rasgos del mundo y de sí. Buscaba así diferenciarse de conceptos como "objeto interiorizado", al que consideraba ambiguo. Sostenía que la modalidad de apego influye tanto en la forma de vincularse, como en los tipos de pensamientos, sentimientos y recuerdos.
En el desarrollo de la personalidad se consideran dos tipos de influencias: el primero se relaciona con la presencia o ausencia de una figura confiable quien proporciona la base segura al niño; y el segundo se refiere a la capacidad del individuo de reconocer cuando otra persona es digna de confianza (factores internos). Un buen apego incluye dos aspectos: base segura y exploración. La principal variable se concentra sobre la capacidad de los padres para proporcionar al niño una base segura, y la de animarlo a explorar a partir de ellos.
El ser humano no nace con la capacidad de regular sus reacciones emocionales. Necesita de un sistema regulador diádico, en el que las señales del niño sobre sus estados sean entendidas y respondidas por sus figuras significativas, lo que le permitirá alcanzar así la regulación de esos estados. Sus experiencias pasadas con la madre, por ejemplo, son incorporadas en sus modelos representacionales, a los cuales Bowlby (1973) denominó Modelos de Funcionamiento Interno (internal working models).
En esta teoría, un concepto clave es el de sistema conductual, el cual supone una organización homeostática para asegurar que una determinada medida se mantenga dentro de límites adecuados. Es decir, la conducta de apego se organiza por medio de un sistema de control, análogo a los sistemas de control fisiológico que mantienen dentro de ciertos limites las medidas fisiológicas (como la presión sanguínea). Así, el sistema de control del apego mantiene el equilibrio entre cercanía-distancia respecto de la figura de apego.
El sistema de apego, cuyo objetivo es la experiencia de seguridad, es un regulador de la experiencia emocional. Para Bowlby, la presencia de un sistema de control del apego y su conexión con los modelos operantes del sí mismo, modelos de funcionamiento interno, y de las figuras de apego, constituyen características centrales del funcionamiento de la personalidad.
La salud estará relacionada con la capacidad del individuo de reconocer figuras adecuadas para darle una base segura, y su capacidad para colaborar en el establecimiento de una relación mutuamente gratificante.
Los trabajos de Mary Ainsworth (1978) tuvieron un papel central en el desarrollo de la investigación del apego. Sus observaciones e investigaciones sobre la interacción entre la madre y el infante en los hogares de Kampala, Uganda, y de Baltimore, Maryland, le permitieron diseñar el procedimiento de laboratorio conocido como la situación extraña, donde se observaban las respuestas del infante frente a separaciones muy breves de uno de los padres, y sus posteriores reuniones. Identificó así tres patrones organizados de respuestas infantiles: seguro, ansioso/evitativo, y ansioso/resistente (ambivalente), los cuales se relacionan con diferentes tipos de apego.
El apego seguro se caracteriza porque aparece ansiedad frente a la separación, y reaseguramiento al volver a encontrarse con la madre. Supone un modelo de funcionamiento interno de confianza en el cuidador. El apego ansioso/evitativo muestra poca ansiedad durante la separación y un claro desinterés en el posterior reencuentro con la madre; se relaciona con una desconfianza en la disponibilidad del cuidador. En la categoría ansioso/resistente, el niño muestra ansiedad de separación, pero no se tranquiliza al reunirse con la madre. Son niños que muestran limitada exploración y juego, tienden a ser altamente perturbados por la separación, y tienen dificultad en reponerse después. La presencia de la madre y sus intentos de calmarlo fracasan en reasegurarlo, y la ansiedad del infante y la rabia parecen impedir que obtengan alivio con la proximidad de la madre.
Se encontró que la organización segura guardaba relación con la sensibilidad de la madre a las señales del infante, mientras que las dos formas de organización de apego inseguro/indiferente-evitativo y el abiertamente ansioso ambivalente/resistente estaban relacionadas, respectivamente, con rechazo materno y falta de predictibilidad de la madre.
Para Bowlby, los patrones de apego se mantienen a lo largo del tiempo, es decir que los "modelos de funcionamiento interno" del self y de los otros proveen prototipos para todas las relaciones ulteriores, siendo relativamente estables a lo largo del ciclo vital.
Los trabajos de Mary Main (1985) se ocuparon posteriormente en correlacionar la conducta del niño en la Situación Extraña con el discurso de los padres. Desarrolló mediciones y construcciones teóricas, basándose en las narrativas de padres y madres sobre sus experiencias relacionales. Main describió tres tipos de apego del adulto: seguro/autónomo, inseguro/desentendido (despreocupado) e inseguro/preocupado. La clasificación del apego se basó en la cualidad de los relatos parentales, dando más importancia a los patrones de pensamiento, recuerdos y relatos acerca de relaciones pasadas, que a sus contenidos específicos. Mientras que las personas clasificadas como seguras integran coherentemente sus recuerdos en una narración con sentido, las personas inseguras presentan dificultades en integrar las memorias de las experiencias con el significado de las mismas; y los desentendidos tienden a negar recuerdos, idealizando o minimizándolos.
Poniendo el énfasis en el concepto de Bowlby de "modelos internos de funcionamiento" de las figuras de apego, Main estableció que la adquisición de la capacidad de mentalizar es parte de un proceso intersubjetivo entre el infante y sus figuras significativas. Éstos pueden facilitar la creación de modelos mentalizantes. Un cuidador reflexivo incrementa la probabilidad del apego seguro del niño, el cual, a su vez, facilita el desarrollo de la capacidad de mentalizar. Es decir, considera que la armonía en la relación madre-niño contribuye a la emergencia del pensamiento simbólico.
En la Entrevista de Apego del Adulto (AAI), elaborada por Main, se busca, sobre todo, clasificar el estado mental del sujeto en cuanto a sus vínculos. Los resultados han mostrado que la calidad de la descripción narrativa de una madre sobre sus propias experiencias de apego temprano está fuertemente asociada con la clasificación de apego de su hijo.
Esto dio pie a numerosas investigaciones. Entre ellas, las de Peter Fonagy, quien ha centrado sus investigaciones y desarrollos en la relación entre apego seguro y capacidad de mentalización o función reflexiva. Fonagy describe la mentalización como la capacidad para la representación mental del funcionamiento psicológico del self y del otro, en términos de estados mentales. Diversas investigaciones empíricas han correlacionado un apego seguro con la función reflexiva, o sea, que es necesaria la presencia de una figura parental que pueda pensar sobre la experiencia mental del niño.
Para Fonagy (1998), la función reflexiva es un logro intrapsíquico e interpersonal, la cual surge en el contexto de una relación de apego seguro. El reconocimiento materno de los deseos del niño, de sus sentimientos e intenciones, le permitirá luego a éste dar sentido a los propios sentimientos y conductas, así como a las de los otros. Es de esta forma que se logra regular la propia experiencia afectiva y se llega a conocer lo que ocurre en la mente de los otros. La capacidad de una madre para la función reflexiva guarda relación con su capacidad para regular, modular y simbolizar la experiencia afectiva, lo cual le permitirá a su vez contener y vincularse con la expresión afectiva de su hijo. Los fallos maternos en delimitar y contener la experiencia afectiva del niño acarrean en éste fallas de regulación e integración, que tienen consecuencias en la formación de su self.
El apego seguro incrementa el desarrollo de la seguridad interna, de la autovalía y de la autonomía.
Teoría del apego y psicoanálisis
La intención de Bowlby fue desarrollar una variante de la teoría de las relaciones objetales. En su momento, tanto los discípulos de Melanie Klein como los de Anna Freud lo criticaron pues consideraban su teoría como no dinámica y reduccionista por privilegiar los aspectos evolutivos a los simbólicos.
Tanto el psicoanálisis como la teoría del apego sostienen que la sensibilidad materna desempeña un papel decisivo en el desarrollo de la psique. Algunas de las diferencias fueron señaladas por el mismo Bowlby. Entre éstas, la importancia que él le da al entorno familiar-extraño. La teoría del apego subraya el papel del ambiente en el origen de enfermedades mentales. Encontramos como pieza fundamental el papel desempañado por los progenitores o cuidadores. Estos planteos coinciden con las teorizaciones de varios autores como Winnicott y Bion acerca de la función materna. Encontramos similitudes con otros conceptos como madre suficientemente buena (Winnicott), dependencia madura (Fairbain), introyección de objeto bueno (Klein), confianza básica (Erikson).
R. Spitz (1965) realizó grandes aportes acerca de las consecuencias de la deprivación materna (depresión anaclítica y marasmo), en sus estudios sobre el primer año de vida, basados en la observación directa de infantes.
También cobran interés en esta línea los conceptos de instinto de aferramiento y de unidad dual, elaborados ya en los años cuarenta por Imre Hermann, discípulo de Ferenczi, los cuales hacen referencia a la relación madre-hijo y a su papel en la estructuración psíquica, en los primeros tiempos de la vida.
Para Bowlby, la tendencia a vincularse a otro es primaria, y no una pulsión secundaria, constituida a partir de la satisfacción de las necesidades orales. Las teorías más tradicionales sostienen que un niño entabla una relación estrecha con su madre porque ésta lo alimenta. También busca diferenciarse, al sustituir los conceptos de dependencia por los de apego, confianza y autoconfianza, ya que considera que el término "dependencia" tiene connotación negativa, y está más ligado al objeto.
Quizás las mayores diferencias con los enfoques más tradicionales del psicoanálisis estribe en que Bowlby no tomó los conceptos de etapas psicosexuales y de fijación, utilizando conceptos tales como sistema de control y vía evolutiva, términos éstos más comunes en las ciencias biológicas. Y además se apoyó en los conceptos de la teoría de la mente (de la psicología cognitiva) con el propósito de aportar precisión a los procesos internos descriptos por el psicoanálisis.
La teoría del apego ha seguido una tradición próxima a la psicología experimental, lo que ha llevado quizás a marcar cierta diferencia en la construcción de las conceptualizaciones. Ya que no es hecho a partir de la reconstrucción retrospectiva con un paciente, sino a través de la observación directa de niños en determinadas situaciones. Esto quizás ha contribuido en la impresión de que los teóricos del apego consideran las categorías de apego sin tener en cuenta los procesos psíquicos que subyacen a dichos comportamientos. Por partir de la observación de la conducta, algunos teóricos lo han emparentado con el conductismo. Bowlby considera que la inclusión de modelos de representación del sí mismo y de las figuras de apego, los cuales implican modelos de funcionamiento interno, semejantes a los postulados por la teoría psicoanalítica, diferencia claramente esta teoría del conductismo.
Stern (1990), en sus investigaciones y desarrollos en primera infancia, ha tomado los aportes de la teoría del apego poniendo énfasis principalmente en que el apego constituye también un modo de ver la experiencia subjetiva del infante en relación con un modelo de vínculo con la madre, acentuando en sus conceptualizaciones el sentido subjetivo del sí mismo como principio organizador del desarrollo.
La clínica desde la teoría del apego
La clínica desde esta teoría apunta a que el paciente revise sus experiencias de apego, buscando en primer lugar detectar el patrón típico de apego del paciente, cómo se relaciona en general y con el terapeuta. Se examinan también los sucesos importantes de su vida, sobre todo las separaciones y los encuentros, los duelos.
Bowlby clasifica las funciones del analista de la siguiente manera:
- Proporcionar una base segura a partir de la cual el paciente pueda explorarse a sí mismo y sus relaciones. Es decir, establecer un vínculo confiable.
- Realizar con el paciente las exploraciones sobre sus relaciones interpersonales.
- Señalar la manera en que éste tiende a "construir" sus sentimientos, sus expectativas en los vínculos, predicciones y consecuencias de las mismas.
- Relacionar sus modos de vincularse, incluso con el terapeuta, con experiencia de la vida real que tuvo con figuras de apego, y así arrojar comprensión sobre sus relaciones actuales.
- En la práctica, todas estas funciones se realizan simultáneamente.
El vínculo terapeuta-paciente, como confiable, tiene un papel central en el proceso terapéutico. Bowlby considera que la actitud empática del terapeuta puede producir modificaciones en los Modelos de Funcionamiento Interno. El objetivo central es ayudar a revisar al paciente los modelos representacionales de sí mismo y de sus figuras de apego, los cuales rigen actualmente sus percepciones, predicciones y actos.
Esto es concordante con gran parte de los objetivos terapéuticos psicoanalíticos. Se puede decir que, en cierta forma, analizar los patrones de apego va ligado a un análisis de la transferencia, ya que los modelos de apego se reflejarán en ésta.
El análisis minucioso sobre los primeros años de vida aportado por los teóricos del apego ha sido de gran valor a los clínicos, tanto en el trabajo con niños como con adultos. En las últimas décadas, diversos autores se han dedicado a reflejar los puntos en común y de enriquecimiento entre los conceptos psicoanalíticos básicos y la teoría del apego.
BIBLIOGRAFIA
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La amenaza de pérdida despierta ansiedad, y la pérdida ocasiona pena, tristeza, rabia e ira. El mantenimiento de estos vínculos de apego es considerado como una fuente de seguridad que permite tolerar esos sentimientos. El apego es claramente observable en la preocupación intensa que los niños pequeños muestran, con respecto a la localización exacta de las figuras parentales, cuando se encuentran en entornos poco familiares.
Origen, historia y desarrollo del concepto
Según John Bowlby, gran exponente y fundador de la teoría del apego, existe una necesidad humana universal para formar vínculos afectivos estrechos.
Bowlby se interesó en el tema a partir de la observación de las diferentes perturbaciones emocionales en niños separados de sus familias. Sus investigaciones lo llevaron a sostener que la necesidad de entablar vínculos estables con los cuidadores o personas significativas es una necesidad primaria en la especie humana. Tomó aportes de diversas disciplinas. Su contacto con los trabajos de Lorenz sobre la conducta instintiva de patos y gansos en 1951, fue clave. A partir de las observaciones de primates no humanos, se evidencia que el comportamiento de apego se da en las crías de casi todas las especies de mamíferos. La regla general es el mantenimiento de la proximidad por parte de un animal inmaduro a un adulto preferido, casi siempre la madre. Tal comportamiento, según los etólogos, tiene gran valor para la supervivencia, ya que brinda protección contra los depredadores. Para Bowlby, es concebido como una clase particular de comportamiento, distinto del nutricio y del sexual. Centrado en estos estudios, entre 1969 y 1980 desarrolló la teoría de apego y pérdida.
El punto central de la teoría está dado en la postulación de una relación causal entre las experiencias de un individuo con las figuras significativas (los padres generalmente), y su posterior capacidad para establecer vínculos afectivos. Nociones como ansiedad de separación y disposición básica del ser humano ante la amenaza de pérdida, tienen especial relevancia.
Sus observaciones de situaciones de separación prolongada, le permitieron clasificar la reacción de los niños en sucesivas etapas: 1) etapa inicial de protesta, caracterizada por una preocupación marcada acerca de la ubicación de la figura de apego, que se expresaba en llamadas esperanzadas y llanto. 2) Al cabo de unos días, los niños que continuaban separados atravesaban una fase de desesperación; aparentemente todavía preocupados por el progenitor perdido; mostraban llanto débil y paulatinamente más desesperanza. 3) Etapa de desapego: con el transcurrir del tiempo los niños se volvían apáticos y retiraban todo interés aparente por el entorno. Comenzaban, igualmente, a fijarse en el entorno inmediato, incluyendo las enfermeras y los otros niños. Los niños que llegaban a este estado, ignoraban y evitaban activamente la figura de apego primaria al llegar el momento de un eventual reencuentro, y algunos parecían no poder recordarla.
La teoría incluye conceptos del psicoanálisis, tales como el de medio ambiente facilitador de Winnicott. También incorporó conceptos de la psicología cognitiva; en el sentido que el individuo desarrolla dentro de sí modelos prácticos que representan rasgos del mundo y de sí. Buscaba así diferenciarse de conceptos como "objeto interiorizado", al que consideraba ambiguo. Sostenía que la modalidad de apego influye tanto en la forma de vincularse, como en los tipos de pensamientos, sentimientos y recuerdos.
En el desarrollo de la personalidad se consideran dos tipos de influencias: el primero se relaciona con la presencia o ausencia de una figura confiable quien proporciona la base segura al niño; y el segundo se refiere a la capacidad del individuo de reconocer cuando otra persona es digna de confianza (factores internos). Un buen apego incluye dos aspectos: base segura y exploración. La principal variable se concentra sobre la capacidad de los padres para proporcionar al niño una base segura, y la de animarlo a explorar a partir de ellos.
El ser humano no nace con la capacidad de regular sus reacciones emocionales. Necesita de un sistema regulador diádico, en el que las señales del niño sobre sus estados sean entendidas y respondidas por sus figuras significativas, lo que le permitirá alcanzar así la regulación de esos estados. Sus experiencias pasadas con la madre, por ejemplo, son incorporadas en sus modelos representacionales, a los cuales Bowlby (1973) denominó Modelos de Funcionamiento Interno (internal working models).
En esta teoría, un concepto clave es el de sistema conductual, el cual supone una organización homeostática para asegurar que una determinada medida se mantenga dentro de límites adecuados. Es decir, la conducta de apego se organiza por medio de un sistema de control, análogo a los sistemas de control fisiológico que mantienen dentro de ciertos limites las medidas fisiológicas (como la presión sanguínea). Así, el sistema de control del apego mantiene el equilibrio entre cercanía-distancia respecto de la figura de apego.
El sistema de apego, cuyo objetivo es la experiencia de seguridad, es un regulador de la experiencia emocional. Para Bowlby, la presencia de un sistema de control del apego y su conexión con los modelos operantes del sí mismo, modelos de funcionamiento interno, y de las figuras de apego, constituyen características centrales del funcionamiento de la personalidad.
La salud estará relacionada con la capacidad del individuo de reconocer figuras adecuadas para darle una base segura, y su capacidad para colaborar en el establecimiento de una relación mutuamente gratificante.
Los trabajos de Mary Ainsworth (1978) tuvieron un papel central en el desarrollo de la investigación del apego. Sus observaciones e investigaciones sobre la interacción entre la madre y el infante en los hogares de Kampala, Uganda, y de Baltimore, Maryland, le permitieron diseñar el procedimiento de laboratorio conocido como la situación extraña, donde se observaban las respuestas del infante frente a separaciones muy breves de uno de los padres, y sus posteriores reuniones. Identificó así tres patrones organizados de respuestas infantiles: seguro, ansioso/evitativo, y ansioso/resistente (ambivalente), los cuales se relacionan con diferentes tipos de apego.
El apego seguro se caracteriza porque aparece ansiedad frente a la separación, y reaseguramiento al volver a encontrarse con la madre. Supone un modelo de funcionamiento interno de confianza en el cuidador. El apego ansioso/evitativo muestra poca ansiedad durante la separación y un claro desinterés en el posterior reencuentro con la madre; se relaciona con una desconfianza en la disponibilidad del cuidador. En la categoría ansioso/resistente, el niño muestra ansiedad de separación, pero no se tranquiliza al reunirse con la madre. Son niños que muestran limitada exploración y juego, tienden a ser altamente perturbados por la separación, y tienen dificultad en reponerse después. La presencia de la madre y sus intentos de calmarlo fracasan en reasegurarlo, y la ansiedad del infante y la rabia parecen impedir que obtengan alivio con la proximidad de la madre.
Se encontró que la organización segura guardaba relación con la sensibilidad de la madre a las señales del infante, mientras que las dos formas de organización de apego inseguro/indiferente-evitativo y el abiertamente ansioso ambivalente/resistente estaban relacionadas, respectivamente, con rechazo materno y falta de predictibilidad de la madre.
Para Bowlby, los patrones de apego se mantienen a lo largo del tiempo, es decir que los "modelos de funcionamiento interno" del self y de los otros proveen prototipos para todas las relaciones ulteriores, siendo relativamente estables a lo largo del ciclo vital.
Los trabajos de Mary Main (1985) se ocuparon posteriormente en correlacionar la conducta del niño en la Situación Extraña con el discurso de los padres. Desarrolló mediciones y construcciones teóricas, basándose en las narrativas de padres y madres sobre sus experiencias relacionales. Main describió tres tipos de apego del adulto: seguro/autónomo, inseguro/desentendido (despreocupado) e inseguro/preocupado. La clasificación del apego se basó en la cualidad de los relatos parentales, dando más importancia a los patrones de pensamiento, recuerdos y relatos acerca de relaciones pasadas, que a sus contenidos específicos. Mientras que las personas clasificadas como seguras integran coherentemente sus recuerdos en una narración con sentido, las personas inseguras presentan dificultades en integrar las memorias de las experiencias con el significado de las mismas; y los desentendidos tienden a negar recuerdos, idealizando o minimizándolos.
Poniendo el énfasis en el concepto de Bowlby de "modelos internos de funcionamiento" de las figuras de apego, Main estableció que la adquisición de la capacidad de mentalizar es parte de un proceso intersubjetivo entre el infante y sus figuras significativas. Éstos pueden facilitar la creación de modelos mentalizantes. Un cuidador reflexivo incrementa la probabilidad del apego seguro del niño, el cual, a su vez, facilita el desarrollo de la capacidad de mentalizar. Es decir, considera que la armonía en la relación madre-niño contribuye a la emergencia del pensamiento simbólico.
En la Entrevista de Apego del Adulto (AAI), elaborada por Main, se busca, sobre todo, clasificar el estado mental del sujeto en cuanto a sus vínculos. Los resultados han mostrado que la calidad de la descripción narrativa de una madre sobre sus propias experiencias de apego temprano está fuertemente asociada con la clasificación de apego de su hijo.
Esto dio pie a numerosas investigaciones. Entre ellas, las de Peter Fonagy, quien ha centrado sus investigaciones y desarrollos en la relación entre apego seguro y capacidad de mentalización o función reflexiva. Fonagy describe la mentalización como la capacidad para la representación mental del funcionamiento psicológico del self y del otro, en términos de estados mentales. Diversas investigaciones empíricas han correlacionado un apego seguro con la función reflexiva, o sea, que es necesaria la presencia de una figura parental que pueda pensar sobre la experiencia mental del niño.
Para Fonagy (1998), la función reflexiva es un logro intrapsíquico e interpersonal, la cual surge en el contexto de una relación de apego seguro. El reconocimiento materno de los deseos del niño, de sus sentimientos e intenciones, le permitirá luego a éste dar sentido a los propios sentimientos y conductas, así como a las de los otros. Es de esta forma que se logra regular la propia experiencia afectiva y se llega a conocer lo que ocurre en la mente de los otros. La capacidad de una madre para la función reflexiva guarda relación con su capacidad para regular, modular y simbolizar la experiencia afectiva, lo cual le permitirá a su vez contener y vincularse con la expresión afectiva de su hijo. Los fallos maternos en delimitar y contener la experiencia afectiva del niño acarrean en éste fallas de regulación e integración, que tienen consecuencias en la formación de su self.
El apego seguro incrementa el desarrollo de la seguridad interna, de la autovalía y de la autonomía.
Teoría del apego y psicoanálisis
La intención de Bowlby fue desarrollar una variante de la teoría de las relaciones objetales. En su momento, tanto los discípulos de Melanie Klein como los de Anna Freud lo criticaron pues consideraban su teoría como no dinámica y reduccionista por privilegiar los aspectos evolutivos a los simbólicos.
Tanto el psicoanálisis como la teoría del apego sostienen que la sensibilidad materna desempeña un papel decisivo en el desarrollo de la psique. Algunas de las diferencias fueron señaladas por el mismo Bowlby. Entre éstas, la importancia que él le da al entorno familiar-extraño. La teoría del apego subraya el papel del ambiente en el origen de enfermedades mentales. Encontramos como pieza fundamental el papel desempañado por los progenitores o cuidadores. Estos planteos coinciden con las teorizaciones de varios autores como Winnicott y Bion acerca de la función materna. Encontramos similitudes con otros conceptos como madre suficientemente buena (Winnicott), dependencia madura (Fairbain), introyección de objeto bueno (Klein), confianza básica (Erikson).
R. Spitz (1965) realizó grandes aportes acerca de las consecuencias de la deprivación materna (depresión anaclítica y marasmo), en sus estudios sobre el primer año de vida, basados en la observación directa de infantes.
También cobran interés en esta línea los conceptos de instinto de aferramiento y de unidad dual, elaborados ya en los años cuarenta por Imre Hermann, discípulo de Ferenczi, los cuales hacen referencia a la relación madre-hijo y a su papel en la estructuración psíquica, en los primeros tiempos de la vida.
Para Bowlby, la tendencia a vincularse a otro es primaria, y no una pulsión secundaria, constituida a partir de la satisfacción de las necesidades orales. Las teorías más tradicionales sostienen que un niño entabla una relación estrecha con su madre porque ésta lo alimenta. También busca diferenciarse, al sustituir los conceptos de dependencia por los de apego, confianza y autoconfianza, ya que considera que el término "dependencia" tiene connotación negativa, y está más ligado al objeto.
Quizás las mayores diferencias con los enfoques más tradicionales del psicoanálisis estribe en que Bowlby no tomó los conceptos de etapas psicosexuales y de fijación, utilizando conceptos tales como sistema de control y vía evolutiva, términos éstos más comunes en las ciencias biológicas. Y además se apoyó en los conceptos de la teoría de la mente (de la psicología cognitiva) con el propósito de aportar precisión a los procesos internos descriptos por el psicoanálisis.
La teoría del apego ha seguido una tradición próxima a la psicología experimental, lo que ha llevado quizás a marcar cierta diferencia en la construcción de las conceptualizaciones. Ya que no es hecho a partir de la reconstrucción retrospectiva con un paciente, sino a través de la observación directa de niños en determinadas situaciones. Esto quizás ha contribuido en la impresión de que los teóricos del apego consideran las categorías de apego sin tener en cuenta los procesos psíquicos que subyacen a dichos comportamientos. Por partir de la observación de la conducta, algunos teóricos lo han emparentado con el conductismo. Bowlby considera que la inclusión de modelos de representación del sí mismo y de las figuras de apego, los cuales implican modelos de funcionamiento interno, semejantes a los postulados por la teoría psicoanalítica, diferencia claramente esta teoría del conductismo.
Stern (1990), en sus investigaciones y desarrollos en primera infancia, ha tomado los aportes de la teoría del apego poniendo énfasis principalmente en que el apego constituye también un modo de ver la experiencia subjetiva del infante en relación con un modelo de vínculo con la madre, acentuando en sus conceptualizaciones el sentido subjetivo del sí mismo como principio organizador del desarrollo.
La clínica desde la teoría del apego
La clínica desde esta teoría apunta a que el paciente revise sus experiencias de apego, buscando en primer lugar detectar el patrón típico de apego del paciente, cómo se relaciona en general y con el terapeuta. Se examinan también los sucesos importantes de su vida, sobre todo las separaciones y los encuentros, los duelos.
Bowlby clasifica las funciones del analista de la siguiente manera:
- Proporcionar una base segura a partir de la cual el paciente pueda explorarse a sí mismo y sus relaciones. Es decir, establecer un vínculo confiable.
- Realizar con el paciente las exploraciones sobre sus relaciones interpersonales.
- Señalar la manera en que éste tiende a "construir" sus sentimientos, sus expectativas en los vínculos, predicciones y consecuencias de las mismas.
- Relacionar sus modos de vincularse, incluso con el terapeuta, con experiencia de la vida real que tuvo con figuras de apego, y así arrojar comprensión sobre sus relaciones actuales.
- En la práctica, todas estas funciones se realizan simultáneamente.
El vínculo terapeuta-paciente, como confiable, tiene un papel central en el proceso terapéutico. Bowlby considera que la actitud empática del terapeuta puede producir modificaciones en los Modelos de Funcionamiento Interno. El objetivo central es ayudar a revisar al paciente los modelos representacionales de sí mismo y de sus figuras de apego, los cuales rigen actualmente sus percepciones, predicciones y actos.
Esto es concordante con gran parte de los objetivos terapéuticos psicoanalíticos. Se puede decir que, en cierta forma, analizar los patrones de apego va ligado a un análisis de la transferencia, ya que los modelos de apego se reflejarán en ésta.
El análisis minucioso sobre los primeros años de vida aportado por los teóricos del apego ha sido de gran valor a los clínicos, tanto en el trabajo con niños como con adultos. En las últimas décadas, diversos autores se han dedicado a reflejar los puntos en común y de enriquecimiento entre los conceptos psicoanalíticos básicos y la teoría del apego.
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